Domingo 23 de junio

 

2º domingo después de Pentecostés, 9º en el año

“Este capitán merece que lo ayudes, porque ama a nuestra nación y él mismo hizo construir nuestra sinagoga”. Jesús fue con ellos…

Lucas 7,5-6

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Cada vez que esto sucede, me siento muy incómoda. Se dice: “Este señor o esta señora hizo una donación importante, por eso merece una atención especial”. “Importante” significa una suma grande de dinero o especies.

La señora jubilada que paga fielmente la cuota ni bien haya cobrado su magra pensión – no es (tan) importante.

En el texto de hoy hay un oficial romano muy generoso con la comunidad, cuyo criado cayó gravemente enfermo. Pide la ayuda de Jesús, pero no personalmente, sino a través de intermediarios. A primera vista ésta parece ser una maniobra. Manda al frente a sus amigos para que hagan propaganda de sus méritos. Pero se ve que la propaganda corre por cuenta de los intermediarios. Parece que el romano no se sentía con derecho a pedirle nada a Jesús. Esto se refuerza más tarde, cuan-do (otra vez por intermediarios) le manda decir a Jesús: “Señor, no te molestes, porque yo no merezco que entres en mi casa; por eso, ni siquiera me atreví a ir en persona a buscarte. Solamente da la orden, para que sane mi criado.”

Veo que en esta porción bíblica hay dos tipos de fe. Por un lado, la que opera con referencia a un supuesto derecho por donaciones hechas. Los ancianos no confían en que el grito de auxilio por sí sólo puede mover la compasión de Jesús. Es la fe del “yo te doy para que me des”. Es una fe extorsiva. Es una fe sin confianza. Llama la atención que Jesús simplemente fue con ellos. Tal vez para mostrarnos la otra fe, que –inesperadamente- es la del capitán romano. Este hombre “pagano” entendió más profundamente que la misericordia de Dios no se puede exigir sino recibir. Esa fe confía en la autoridad de la palabra. Que espera la acción de Dios sin referencia a méritos. Y Jesús se quedó admirado al oír esto, y mirando a la gente que lo seguía dijo: “Les aseguro que ni siquiera en Israel he encontrado tanta fe como en este hombre”.

Karin Krug

Salmo 117; 1 Reyes 8,41-43; Gálatas 1,1.2.6-10; Lucas 7,1-10; Agenda Evangélica: 1 Juan 4,16b–21