Domingo 24 de febrero

 

7º domingo después de Epifanía, Sexagésima

Hagan ustedes con los demás como quieren que los demás hagan con ustedes.

Lucas 6,31

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Me gusta mirar a los niños, lo que hacen, lo que juegan, las travesuras que inventan. Tengo siempre la sensación de que por ellos podemos aprender cosas nuevas y maravillarnos de su espontaneidad y creatividad. Pero claro, también muchas veces tenemos que ver a los mayores que por cuidado y responsabilidad, tienen que censurar, reprimir, encausar. Eso no se toca, eso no se hace, eso no se dice. Y cuando aparece alguna protesta o cuestionamiento, no es raro escuchar: “NO les hagas a los demás lo que no te gusta que te hagan a ti”.

Es cierto que los límites son necesarios, por cuidado, pero también por convivencia. Cierto también que sólo con límites claros podemos tener libertad. Pero es evidente que la humanidad funciona por negación. Esto es lo prohibido, lo que no se puede, lo que no corresponde, lo inconveniente. De los diez mandamientos, 8 son negaciones, solo 2 son afirmaciones positivas: guardar el día de reposo (aunque en este caso también contiene las negaciones de trabajar ese día) y honrar al padre y a la madre. Así parece ser siempre, y la cultura humana toma forma con recortes de la realidad que van formando la tela que nos viste y nos adorna. Pero, ¿esto es todo? El evangelio parece querer ir más allá. Nos desafía a lo insólito, a lo que transgrede esas normas y costumbres. Amar al enemigo, prestar sin esperar nada a cambio, orar por quienes nos persiguen, hacer bien al que nos hace mal. Todo eso se traduce en una actitud que no se conforma ni se resigna a la humanidad y sus límites. Quiere ir más allá. Y esa actitud se plasma en la frase de Jesús que pone patas arriba la moraleja que citamos antes: hagan ustedes con los demás como quieren que los demás hagan con ustedes.

Que el Dios de la vida nos ayude a aceptar este hermoso desafío.

Amén.

Marcelo Nicolau

Salmo 103,1-13; 1 Samuel 26,2-23; 1 Corintios 15,45-49; Lucas 6,27-38; Agenda Evangélica: Isaías 55,(6–9) 10–12a