Domingo 26 de mayo

 

6º domingo de Pascua, Rogate

Les he dicho esto ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, ustedes crean.

Juan 14,29

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¡Te lo dije! ¡Yo te había anticipado que esto iba a pasar! ¿Quién no escuchó estas frases alguna vez? Especialmente cuando nuestros padres o mayores nos advertían sobre algo que teníamos que hacer o no.

El evangelio de hoy nos presenta a un Jesús que asume frente a sus discípulos un rol de padre. Les dice incluso: No los dejaré huérfa-nos, vendré a ustedes. (Juan 14,18)

Los padres, además de advertirnos para cuidarnos, suelen repartir la herencia entre sus hijos. Esto se puede hacer por donación (cuan-do viven aún) o por sucesión (cuando ya han fallecido). Hasta en ese sentido Jesús se revela como padre de los discípulos. Les dona su paz (versículo 27) y les hereda el Espíritu Santo (versículo 26).

Sabemos de sobra que ellos no podían comprender del todo lo que les estaba diciendo.

Pero también sabemos que cuando resucitó y se les apareció empezaron a recordar todo lo que les había dicho.

También hoy podemos ser herederos de ese Señor que nos ama como un padre y nos cuida como una madre. Su paz puede ser una realidad en medio nuestro, y su Espíritu Santo quiere acompañarnos en el camino de la vida. Un espíritu que nos consuela frente a las adversidades y nos enseña todas las cosas que necesitamos saber para que nuestra vida adquiera esa plenitud que tanto anhelamos y que, por nuestros propios medios, es imposible conseguir.

El granito de arena que nos toca poner es nuestra fe, de manera que cuando se cumplan aquellas cosas que el Señor nos anticipó que pasarían, podamos creer.

Dame, Señor, la fe que puede hallar señales de tu amor doquiera esté. Amén. (Culto Cristiano Nº 174)

Carlos Abel Brauer

Salmo 67,1-2.4-5.7; Hechos 15,1-2.22-29; Apocalipsis 21,9-22,5; Juan 14,22-31; Agenda Evangélica: 1 Timoteo 2,1–6a