Domingo 29 de septiembre

 

16º domingo después de Pentecostés, 23º en el año

Cualquiera de ustedes, que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.

Lucas 14,33

La Biblia, edición Reina Valera, titula al pasaje de Lucas 14,25-33: “Lo que cuesta seguir a Jesús”. Y cuesta. Cuesta porque en 2019 años no hemos podido construir una sociedad en base a “misericordia quiero, no sacrificio”, sino que las leyes de la sociedad rigen nuestras vidas. Vale todo en el negocio, ¿o no? Vale todo en la ruta, ¿o no? Lo mío es mío, ¿o no? Derecho a la propiedad privada, ¿o no? Las culturas de propiedad comunitaria están desapareciendo… Un futbolista, un actor de cine, un cantante, una empresa multinacional tiene “derecho” a ser multimillonario y todos tenemos eso como un ideal. ¡Ése llegó! Ése llegó, ¿a dónde? ¿a Cristo? No se llega a Cristo por dinero. Ni por cumplir la ley. ¡Menos por objetivos de este mundo! Entonces aparece la palabra de Cristo con su propuesta: para alcanzar salvación hay un único camino: el poder que Dios se dio a sí mismo, de vencer a la muerte siendo un simple humano, en Jesús, para estar entre nosotros sin dinero, sin ley y sin objetivos humanos. Sufrir como nosotros, morir como nosotros. Y, desde allí resucitar para crear vida nueva. Misterio de la fe que hoy, ahora te invitamos a creer. Ven a Cristo, entrégate, por fe, a Cristo. Sálvate para vida eterna. Y como consecuencia vive libre en este mundo. Como resultante verás que sientes que puedes tener sueños de ayudar, de ser creador de la paz, de tener tiempo para el descanso, que es alegría gozosa, ir a alabar a Dios junto al pueblo de Dios. Que vale mucho una mano extendida, ver amanecer y atardecer, jugar con los hijos en el agua, caminar descalzo sobre el pasto, visi-tarse, abrazarse, compartir el pan. Dice la canción: “La alegría está en el corazón de aquel que ya conoce a Jesús, la verdadera paz la tiene aquel que ya conoce a Jesús. Un sentimiento más precioso que viene del Señor, es el amor de aquel que ya conoce a Jesús”. O esta frase dicha por muchos: “Ama y haz lo que quieras”.

Aurelia Schöller

Salmo 90,3-6.12-14.17; Jeremías 9,22-23; Filipenses 7-17; Lucas 14,25-33; Agenda Evangélica: 1 Pedro 5,5c-11

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