Domingo 6 de agosto

 

 

9º domingo después de  Pentecostés, 18º en el año

Jesús les contestó:

– No es necesario que se vayan; denles ustedes de comer.

Mateo 14,16

Nuestras sociedades, nuestras iglesias, nuestras familias están hambrientas. Algunas por ausencia de pan, otras por soledad, tristeza etcétera. El texto nos muestra dos actitudes frente a las necesidades.

La actitud de los discípulos, dispuestos a sacarse el problema de encima. ¡Despídelos Señor, que se arreglen como puedan! Parecido a lo que ocurre en nuestro tiempo. Los refugiados, que se queden en sus países. Los pobres no quieren trabajar. Los sufrimientos, no son los míos, yo también tuve problemas y me las arreglé. La actitud insolidaria en un mundo que se destruye a sí mismo.

La otra actitud es la de Jesús, que llamó a sus discípulos y a nosotros, discípulos de hoy, y dice: denles ustedes de comer. Despierten, involúcrense con las situaciones diversas en nuestra sociedades, familias, iglesias. Si falta pan, si hay soledad, sufrimiento, persecuciones, estén allí ustedes, pues son la presencia de Dios en el mundo. No se puede ser cristiano e individualista a la vez; una actitud es la negación de la otra.

Un vaso de agua puede ser hoy de tu gracia la señal; mas ya las gentes quieren ver tu compasiva y santa faz. (Canto y Fe Nº 352).

Relacionado con estas palabras del himno, el pastor metodista Raúl Sosa (Uruguay) señala que en medio de las crisis y de los desafíos sociales y cotidianos, en medio de los desencuentros y de los desencantos, del temor y del dolor, un gesto simple, sencillo, quizá sin mayor importancia a primera vista como un vaso de agua, puede abrir posibilidades insospechadas y puede ser la simiente de algo nuevo para una persona.

Un vaso de agua, un pedazo de pan o un abrazo solidario puede ser la simiente de algo nuevo para una persona, una familia, una multitud como en el caso del Evangelio, una comunidad o una sociedad. Oremos para que el Señor de la vida plena para todas y todos nos utilice para mostrar las señales de su presencia compasiva y solidaria en nuestras comunidades.

Doris Arduin y Germán Zijlstra

Salmo 17, 1-7,15; Génesis 32,22-31; Mateo 14,13-21; Romanos 9,1-5; Agenda Evangélica: Isaías 2,1–5