Domingo 9 de julio

 

 

5º domingo después de Pentecostés, 14º en el año

Como Jacob había  muerto, los hermanos de José pensaron: ¨Tal vez José nos odia y se va a vengar de todo el mal que le hicimos¨. –No tengan miedo, ¿acaso estoy  en el lugar de Dios? Ustedes pensaron hacerme  mal pero Dios cambió todo para bien, para hacer lo que hoy vemos, que es darle vida a mucha gente.

Génesis 50,15-20 

Gracias, Señor, por José y tantos testimonios que, al igual que el de él, nos transmiten tan claramente tu voluntad. Dar vida. Amar. Perdonar. Buscar el bien. No hacer diferencia de personas. Ayudar. Cuidar del otro. Así como lo expresa Jesús: Un mandamiento nuevo les doy, que se amen unos a otros. Así como yo les he amado, ámense también ustedes unos a otros. Tenemos que orar, pedir a Dios que podamos lograr que la gente viva en paz. La paz que José tiene en su corazón y puede reaccionar una y otra vez con amor es porque ha puesto absolutamente toda su vida en la confianza del poder de Dios, que todo lo va a llevar a buen puerto. Para bien. Si hay amor, Dios lo ve y escucha y actúa. ¿Creemos esto? ¿Con seguridad, como José? ¿Con la paz en el corazón, como José? Nadie puede dar lo que no es. Nadie puede transmitir lo que no vive. Nadie quiere a los demás si no se ama a sí mismo. Nadie ayuda a los demás si no se ayuda a sí mismo. Nadie ayuda bien a los demás si no pide ayuda para sí mismo. Nadie ayuda a los demás si no pide ayuda para ayudar a los demás. Nadie ayuda a los demás si no sabe trabajar en equipo. La moribunda mira a la buena samaritana y con voz apagada dice: no tengo con qué pagarte. ¿Por qué haces esto? Y ella responde: porque te quiero. Dímelo otra vez, dice, pero ahora con una luz en los ojos. Porque te quiero, repite una y otra vez. Aprieta sus manos, y mientras la vida se le va, ella expresa en su rostro la felicidad de esas palabras que saben a vida eterna.

Compartimos la copa y el pan que es amor. Amor bien jugado por vos en la cruz, celebrando que no hay muerte que pueda atar a la vida que recibimos de vos.  (Canto y Fe Nº 126)

Aurelia Schöller

Salmo 45,10-17; Génesis 24,34-38, 42-49, 58-67; Romanos 7,15-25ª; Mateo 11,16-19, 25-30; Agenda Evangélica: Génesis 50,15–21