Falleció en Alemania el Pastor Hellmuth Scholz

 

El Pastor Hellmuth Scholz junto a su esposa Elisabeth. Foto: Martin Kade

BUENOS AIRES / Argentina | IERPcomunica – El 7 de mayo falleció en Alemania el Pastor Hellmuth Scholz, que en dos oportunidades había desarrollado su ministerio en la Iglesia Evangélica del Río de la Plata (IERP) en la década de 1970 en la Parroquia Olivos (Buenos Aires), e Independencia (Paraguay), después de su jubilación. Falleció a los 84 años acompañado por sus seres queridos y escuchando los cánticos ecuménicos de Taizé.

«Fue importante fuerza propulsora en la formación de la congregación de Olivos y su primer pastor. Él y Elisabeth, su mujer, tuvieron un importante impacto en muchísimos jóvenes, que nos fuimos juntando en la Juventud Olivos», manifestó su yerno Martin Kade, que además recuerda sobre el modo «fascinado», como escuchaban sus propuestas «tan diferente a lo que estábamos acostumbrados», constituyéndose como «discusiones abiertas, francas, amigables y honestas», según compartió.

Kade señaló además que a partir del testimonio del Pastor Scholz, la Iglesia  se volvió parte de lo cotidiano para ellos, recordando detalles como el gesto del altar como una mesa de comunión y no un espacio de veneración: «Todo eso nos hacía libres, solidarios, amables… con argumentos, con amistad, buscando ser honestos con nosotros mismos y pero con la seguridad de que nuestra vida era única y cada uno hacia sentido», continuó.

En el año 1975 regresó a Alemania y muchos años más tarde volvió a la IERP como pastor emérito a apoyar por un tiempo a la congregación en Independencia, donde «el asado, el cielo límpido después del pampero y el canto de las chicharras del verano rioplatense nunca lo soltaron más a este pausado bajo-sajón de las frías costas del Mar del Norte». «A él, que nunca entendió la picardía criolla, que hablaba un español con pésima lengua y corazón grande, y que nunca quiso ver la malicia porque perdonar es más grande», sintetizó todavía su yerno. Falleció acompañado por sus seres queridos y escuchando cánticos ecuménicos de Taizé.

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