Iglesia Evangélica en Alemania compró un barco para rescatar inmigrantes del mar

 

La tripulación del Sea-Watch 4 en la cubierta del barco momentos antes de partir hacia la costa de Libia, con la misión de rescatar inmigrantes del mar. Foto: epd-bild/Thomas Lohnes

La Iglesia Evangélica en Alemania (EKD) compró un barco de rescate para patrullar el Mar Mediterráneo y así poder ayudar a los migrantes que tratan de alcanza las costas europeas desde África del Norte. La decisión había sido tomada por el Consejo de la EKD hace algo más de un año. La nave, que lleva el nombre Sea-Watch 4, fue adquirida mediante una microfinanciación colectiva impulsada por la iglesia y ya se encuentra en funcionamiento desde mediados de agosto en la región.

Los fondos para la compra comenzaron a reunirse en diciembre de 2019, a través de la campaña #WirSchickenEinSchiff (enviamos un barco) en la que participaron más de 500 organizaciones de apoyo, que incluyó congregaciones, grupos de estudiantes, organizaciones diaconales y asociados laicos. En enero de este año lograron comprar en una subasta el antiguo buque de investigación Poseidón por 1,3 millones de Euros.

Desde la EKD manifestaron que “demasiadas personas ya han perdido la vida huyendo a través del Mediterráneo”, por lo que una responsabilidad cristiana en este momento debe ser “ayudar a las personas que huyen de sus países de origen de la guerra y la miseria y salvar vidas humanas”, a lo que su presidente Heinrich Bedford-Strohm aseveró: “No se puede dejar ahogar a ningún ser humano, se acabó la discusión”.

En su misión del 22 y 23 de agosto, Sea-Watch 4 rescató a 97 personas que se encontraban en un frágil bote. Entre los ocupantes de la precaria embarcación viajaban 28 menores, siete de ellos con menos de cinco años. Todos ellos fueron llevados hasta la costa europea. Según Sea Watch, la gente viajaba en un bote abarrotado y no apto para navegar. Según la información, la operación de rescate se llevó a cabo a unas 31 millas náuticas de la costa Libia. Desde el final de las operaciones de salvamento auspiciadas por los gobiernos, solo barcos privados han patrullado por el Mediterráneo para rescatar a personas que han huido de la miseria por vía marítima. Se estima que en 2020 unas 400 personas se han ahogado en el Mediterráneo, una realidad que duele a muchos cristianos.