Impulsos de la Reforma Protestante a la educación pública

 

La Reforma del Siglo XVI trajo importantes impulsos a la educación en el mundo occidental que fueron muy relevantes para la época y lo siguen siendo hasta el día de hoy. Uno de los aportes más significativos es el concepto de la educación pública, universal y gratuita. Por primera vez fue planteada, en términos concretos, la importancia y necesidad imperiosa de la instrucción a todas las personas. 1
 
La preocupación por la educación surge de diversos principios y postulados de la Reforma, de los que dos ejercieron una clara y directa influencia sobre ella: a) La autoridad de la Biblia por sobre la autoridad de la Iglesia y b) La justificación por la fe. El primer principio requiere que todas las personas conozcan la Biblia en la que se da a conocer la obra salvífica de Dios por medio de Jesucristo. El segundo principio requiere que la persona cristiana pueda ser capaz de comprender por sí misma, por su razón y por sus sentimientos, que por medio de Jesucristo Dios acepta incondicionalmente al ser humano, y no por mérito propio ni por la sola participación en los sacramentos a través de los que la Iglesia dispensaba la salvación. Es decir, ambos principios requerían -y requieren- que las personas fuesen capaces de leer las Sagradas Escrituras y tuviesen un mínimo de instrucción de manera de poder comprender la importancia de la fe para la salvación, lo que también significa discernir lo que Dios espera del ser humano. Para lograr esto, era necesario contar con una enseñanza tanto en los hogares y en la iglesia, como en escuelas. Así mismo, para los reformadores, el saber y la instrucción de los ciudadanos son necesarios para asegurar una buena administración pública. En 1524, Martín Lutero (1483-1546) escribe en la carta a los concejales de todas las ciudades de Alemania: que deben crear y mantener escuelas cristianas: “La pros– peridad de la ciudad no consiste sólo en acumular grandes tesoros, construir fuertes murallas y casas
hermosas y fabricar muchos cañones y armaduras. (…) Por el contrario, la mayor prosperidad, seguridad y fortaleza de una ciudad consiste en tener muchos ciudadanos capaces, sabios, juiciosos, honorables y bien educados (…).” 2
 
De esta manera, la Reforma impulsó la alfabetización e instrucción del pueblo, con el objetivo de que las ciudades y pueblos contaran con ciudadanos instruidos, buenos administradores, capaces de organizar la convivencia social, política y económica según criterios bíblicos de justicia y honestidad; así también para que cada persona conozca la Biblia sin la intermediación del clero y se sepa justificada por la fe y llamada al seguimiento. Esto solamente era posible mediante una escolarización masiva. Es así que los reformadores insistieron en la necesidad de la educación básica pública y gratuita, como responsabilidad del Estado, especialmente de los municipios, en relación a la misma. Entre los diversos escritos de Martín Lutero que se refieren a la educación se destaca su carta ya citada, A los concejales…, y su Sermón para que envíen a los Hijos a la Escuela, de 1530. 3
 
En el primer escrito, Lutero apela a las autoridades de las ciudades a intervenir en la educación, creando en los pueblos escuelas públicas para preparar a niños y a niñas para la vida cristiana. Esta escuela debe ser sostenida con fondos públicos. Se trata de una educación con carácter universal, obligatoria y gratuita. Lutero también insiste en la necesidad de crear escuelas latinas o secundarias, importantes y necesarias para la preparación del clero. Así también señala la importancia de que el estado invierta en universidades y en bibliotecas. En el segundo escrito, Lutero exhorta a los padres a que envíen a sus hijos e hijas a la escuela.
 
Es así que hacia el final del Siglo XVI, en Alemania (los diversos estados en que estaba dividida), la educación pública estaba organizada de la siguiente manera: a) Escuelas primarias con una enseñanza elemental en los pueblos, aldeas y ciudades. El promotor de estas escuelas fue Johannes Bugenhagen (1485-1558), fiel seguidor de Lutero. b) Escuelas secundarias o latinas, especialmente para la burguesía. Quien ejerció un rol fundamental en la creación de estas escuelas fue Felipe Melanchthon (1497-1560). c) Escuelas superiores o universidades. 4
 
En Suiza y en otras regiones protestantes se dieron esfuerzos paralelos que apuntaban a la educación universal y obligatoria. Juan Calvino (1509-1564) y Ulrico Zuinglio (1484-1531) promovieron un plan estricto de lectura bíblica. Calvino propuso, para Ginebra, la creación de un sistema educativo básico elemental para niños y niñas, así como de un sistema educativo universal para jóvenes (escuelas secundarias, los colleges). De esta manera estableció una academia, que más tarde se transformaría en la Universidad de Ginebra. En Escocia, John Knox (1514-1572), reformador calvinista, dio un importante impulso a la educación pública.
 
La promoción de la educación por parte de los reformadores dejó importantes huellas en las regiones donde estos actuaron. Muchísimas personas fueron alfabetizadas, un número importante pudo estudiar latín, y algunos también los idiomas originales de la Biblia, el hebreo y el griego. Lo que se dio a través y a partir del impulso dado por los reformadores a la educación fue un cambio radical, que pasó de una educación medieval orientada a muy pocos sectores de la sociedad hacia una educación universal para todas las clases sociales. Una educación sostenida por el Estado, al servicio del mundo y del Evangelio, en la cual se instruye a hombres y a mujeres para la vida cristiana, para el servicio al prójimo y a la sociedad.
 
Pedro Kalmbach
 
Notas:
1. Manacorda señala que los movimientos populares heréticos que se rebelaron contra la Iglesia en Roma, tienen  en común el hecho de promover la instrucción del pueblo. Esto se debe a la importancia que tiene, para estos movimientos, el hecho de que cada persona pudiese leer e interpretar personalmente la Biblia, sin intermediación del clero. Así, por ejemplo, John Wycliffe (1320-1384) quien, entre otras cosas, promovió la enseñanza de la Biblia insistiendo en que cada creyente debía ser un teólogo. Juan Hus (hacia 1370-1415) contribuyó concretamente en la instrucción codificando la ortografía checa y redactando un silabario en el que las frases de contenido religioso eran presentadas en orden alfabético. Sin embargo, el impulso concreto para la educación universal se da recién en el siglo XVI, con los grandes inspiradores de la Reforma, Lutero y Melanchton, quienes se sitúan en la línea de Wycliff y de Hus, así como parcialmente y no sin contrastes, del humanismo. Manacorda, Mario Alighiero, História da educaçao: da Antiguidade aos nosso días. Sao Paulo: Cortez, 2000, p. 194-196.
2. En: Iglesia Evangélica Luterana Unida Secretaría de Educación. Escritos pedagógicos de Martín Lutero, Buenos  Aires, IELU, 1996, p.37.
3. Ambos escritos están traducidos al español y fueron publicados en el año 1996 por la Secretaría de Educación  de la Iglesia Evangélica Luterana Unida en el libro titulado: Escritos Pedagógicos de Martín Lutero.
4. Lorenzo Luzuriaga, Historia de la Educación y de la Pedagogía, Buenos Aires, Editorial Losada, 1991 (21ºed), p.  113-121
 
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