Jueves 13 de diciembre

 

Abran las puertas para que pase una nación justa que se mantiene fiel.  

Isaías 26,2

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El texto de hoy nos trae algo de desasosiego, de inquietud. Porque parece que las puertas pueden ser abiertas a una nación que no existe, ni existirá… Pues el universo se ve más como un caos que como un lugar de justicia. Uno se pregunta, entonces, si esa puerta abierta a un mundo mejor será sólo una ilusión. Si al final sólo se encontrará el caos y la muerte. ¿Hay una nación que se mantiene o mantendrá fiel?

La clave parece estar en mantener la fidelidad a Dios que es amor y que nos envía a amar, que es misericordia y que nos llama a ser misericordiosos. Un Dios que es justo y nos propone hacer de nuestras acciones, acciones de justicia.

Sólo la persona, la comunidad, la nación que vive los valores y el sentido que Dios propone en su palabra puede tener la certeza de que las puertas de un mañana mejor son posibles.

Como dice el Salmo 15:

Señor, ¿quién puede residir en tu santuario?, ¿quién puede habitar en tu santo monte? Sólo el que vive sin tacha y practica la justicia; el que dice la verdad de todo corazón;  el que no habla mal de nadie; el que no hace daño a su amigo ni ofende a su vecino;  el que mira con desprecio a quien desprecio merece, pero honra a quien honra al Señor; el que cumple sus promesas aunque le vaya mal; el que presta su dinero sin exigir intereses; el que no acepta soborno en contra del inocente. El que así vive, jamás caerá.

Doris Arduin y Germán Zijlstra

Isaías 26,1-6