Jueves 2 de agosto

 

 

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El que me ha enviado está conmigo; mi Padre no me ha dejado solo, porque yo siempre hago lo que a él le agrada.

Juan 8,29

Aprendamos de Jesús lo que es vivir una vida que agrada al Señor. El padre siempre lo respaldó y nunca lo dejó solo porque Jesús siguió el camino de la obediencia al Padre.

En mi vida, ¿qué no le agrada al Padre?

Que no lo ame sobre todas las cosas y más que a todas las personas.

Que no tenga un corazón arrepentido y humillado.

Que sea altivo y orgulloso.

Que maltrate a mi hermano y que no lo perdone.

Que no tenga calma y paciencia.

Que critique a los demás

Que no ame la justicia y la misericordia.

Que no reconozca que necesito su ayuda, protección y cuidados. Que abandone la esperanza.

Que no me compadezca del sufrimiento del hermano.

Que viva siempre esperando más y no disfrutando del presente diario que es mi vida.

Decidamos vivir una vida que agrade al Señor para que aseguremos Su compañía y Su presencia respaldándonos en todo.

Gladis Susana Gomer

Juan 8, 21-29