Jueves 2 de noviembre

 

 

Yo pasé junto a ti, y al verte pataleando en tu sangre, decidí que debías vivir.

Ezequiel 16,6

Dios nos creó con un propósito y un destino glorioso. La vida de cada uno de nosotros es un regalo que Dios nos da. Él decide cada día que vivamos. Sólo esta verdad es suficiente razón para que cada uno elija la vida y la viva de la mejor manera.

Puede ser que en estos momentos todo sea gris, difícil, triste, desesperante, nos sintamos morir. No desesperemos… oremos pidiendo su ayuda. Nuestro Padre nos ayudará, nos dará su fortaleza para seguir viviendo aun cuando nos sintamos morir.

El don de la vida, que Dios Creador y Padre nos ha confiado, exige que tomemos conciencia de su inestimable valor y lo acojamos responsablemente.

“Y andaremos por el mundo con fe

y esperanza viva,

celebrando, cantando, sonriendo, luchando

por la vida…”

(Letra y música de Escario Sosa Rodríguez)

Amado Dios: gracias por la vida que me has dado. Gracias por tu amor. Dame siempre ánimo y deseos de vivir y encontrar en ti toda la fuerza que necesito. Amén.

Gladis Gomer

Ezequiel 16,1-22