Jueves 25 de enero

 

 

Lo que tienen que hacer es derribar los altares paganos de ellos, destruir por completo las piedras y los troncos a los que ellos rinden culto, y quemar sus ídolos.

Deuteronomio 7,5

Dios cumple su promesa y lleva a su pueblo a la tierra prometida, pero pide fidelidad. Él sabe de la tentación de probar cosas nuevas, adaptar costumbres paganas que podrían ser interesantes. Por eso es categórico, no dejar rastros de la cultura canaanita para no caer en la tentación.

Esto es válido hasta hoy para nosotros: o se está con Dios o no se está con Dios. La tentación de lo desconocido y prohibido, de probar algo nuevo, nos  atrae. No dar la oportunidad a algo que pueda apartarnos de los mandamientos de Dios aunque sea “sólo por curiosidad, después lo dejo”.

Muchos creen que los rituales paganos, por ejemplo, halloween, buscar contactos con muertos, etc., no son peligrosos. Dios nos conoce mejor que nosotros mismos, sabe de los peligros que ciertos rituales paganos pueden obrar en nosotros.

Los 10 mandamientos que Dios entregó a Moisés son claros y precisos. La tentación de apartarnos “un poquito a veces”, está siempre latente. Dios nos ama y nos mezquina, no quiere compartirnos con otros “dioses”. Lo dice bien claro el primer mandamiento. Yo soy el Señor tu Dios que te sacó de Egipto donde eras esclavo.No tengas otros dioses aparte de mí.

Para Dios no hay pequeños o grandes pecadores. Todos somos pecadores por igual. Él sabe lo difícil que es para nosotros seguir los mandamientos al pie de la letra. Por eso envió a su Hijo unigénito, para darnos una nueva oportunidad. Jesús cargó en la cruz con nuestros pecados.¿Hay mejor prueba de su amor por nosotros? Lo dudo.

Bendito Dios Padre, no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Amén.

José Wenninger

Deuteronomio 7,1-11