Jueves 27 de agosto

 

Mientras bajaban del cerro, Jesús les encargó que no contaran a nadie lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre hubiera resucitado. Por esto guardaron el secreto entre ellos, aunque se preguntaban qué sería eso de resucitar.

Marcos 9,9-10

Estos versículos me hacen acordar a las personas que dicen: “Si no veo, no creo”. “¿Dónde está Dios?” “Nunca lo vi”. “Si Dios existe, ¿por qué hay tanta maldad?”. “Las células son inteligentes y crean… no hace falta un Dios”, etc.

Con la fe no se pueden realizar comprobaciones científicas, donde hacemos experimentos visibles que nos llevan a una conclusión palpa-ble y comprobable a la vista.

Con la fe no se puede ser totalmente racionales, donde aseveramos solo las ciencias exactas. La fe requiere de creer primero, de acercarse, de observar, de escuchar, orar, y con esto podremos sentir y ver. No veremos a Dios en una imagen, pero sí sentiremos su espíritu manifestándose en aquellos que nos regalan amor, nos tienden una mano, en los que son sinceros, honestos, en los que nos regalan una sonrisa, un abrazo. Lo veremos en un enfermo que se cura, en los que tienen oportunidades de estudio, de trabajo, en los pequeños pasos que dan las personas diferentes, en la convivencia pacífica, en el compartir de una comunidad de fe.

La fe es la que nos anima a diario a seguir luchando por el bienestar común a pesar de todo, es la que nos da la esperanza de poder obtener logros.

La fe nos permite sentir una fuerza inexplicable en nuestros peores momentos, y nos permite ser resilientes. Y lo más importante, nos da esperanza que la muerte no tiene la última palabra, sino que hay algo más allá de ella.

Acerquémonos a nuestra comunidad para renovar nuestra fe, para sentir que Dios está presente, tan real como el aire que respiramos, o como el sol que nace cada día.

Dios, regálanos fe para creer sin ver, danos la oportunidad de sentir tu presencia y confiar que con tus fuerzas podremos cambiar y regalar alegría a nuestro alrededor. Amén.

Inés Schmidt

Marcos 9,2-13