Jueves 30 de julio

Pero otra parte cayó en la buena tierra y creció, dando una buena cosecha: algunas espigas dieron treinta granos por semilla, otras sesenta granos y otras cien.

Marcos 4,8

Bienvenido, bienvenida a este nuevo día. Es una maravillosa oportunidad que nos da Dios de sembrar buenas actitudes, buenas acciones, buenos momentos, ya que si sembramos conscientemente desde el corazón y desinteresadamente, no deberemos temer por lo que en otro momento cosecharemos.

Saber sembrar “en buena tierra”, no es el único secreto. Saber cómo sembrar es el mayor secreto. Con alegría, con optimismo, con gratitud, bondad, paciencia, amor, confianza en sí mismo, respeto; para así también poder cosechar sus frutos, y si no resulta como lo habíamos imaginado, como lo habíamos planificado; es decir, si no nos gusta lo que hemos cosechado, tal vez debamos cambiar de semilla.

La paciencia, la perseverancia y la tolerancia son elementos también muy importantes. Los resultados no se hacen visibles ni perceptibles en el instante que lo deseamos y con la rapidez con que lo anhelamos. Dios tiene sus tiempos, sus planes particulares, cada cosa en su momento, en su lugar. Sus tiempos son diferentes a los nuestros y es ahí donde rápidamente caemos en la desilusión, creyendo que todo lo que hemos hecho fue en vano.

A ti te digo, disfruta de este día, sin importar si llueve, si hace calor, si hace frío, etc. Disfrútalo y regala al mundo que te rodea, todo lo mejor de ti, porque Dios está presente en cada una de tus acciones, de tus pensamientos, de tus sentimientos y cuando menos lo esperes, los frutos, que tanto has esperado, estarán frente a ti o tal vez ya lo están y simplemente debes tomarte el tiempo de apreciarlos.

Yo soy quien te manda que tengas valor y firmeza. No tengas miedo ni te desanimes, porque yo, tu Señor y Dios, estaré contigo donde quiera que vayas. (Canto y Fe Nº 276)

Marianna Würgler