Jueves 30 de marzo

Entonces se verá al Hijo del hombre venir en una nube con gran poder y gloria.  Cuando comiencen a suceder estas cosas, anímense y levanten la cabeza, porque muy pronto serán libertados.

Lucas 21,27-28

El texto de hoy nos habla con palabras de nuestro Señor Jesucristo respondiendo a sus discípulos sobre cómo serán los tiempos previos a su segunda venida. Les estaba hablando acerca de los sufrimientos que padecerán sus seguidores, la persecución, la muerte y la traición. Después de ese relato desgarrador y hasta angustiante, Jesús imprime en el texto y por segunda vez, palabras muy esperanzadoras: anímense y levanten la cabeza.

Estas palabras simples pero tan importantes nos recuerdan situaciones personales vividas en cuanto a la salud, despedida de algún familiar o problemas relacionados a la ruptura emocional con algún ser querido. Son esos momentos que nos hacen agachar la cabeza y sumergirnos en nuestro problema, perdiendo el ánimo y las ganas de seguir luchando. En oportunidades cuestionamos a nuestro Señor por lo que nos toca vivir.

En medio de tal situación angustiante, él nos dice esas palabras animadoras que nos permiten continuar con la lucha. Dios no nos saca el momento difícil, así como tampoco se lo sacó a Jesús cuando le oró en el Getsemaní diciendo: Padre, si quieres, líbrame de este trago amargo; pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya. (Lucas 22,42). El texto de Lucas continúa relatando que inmediatamente un ángel del cielo se le apareció para darle fuerzas. Qué linda imagen.

Qué consuelo y qué fortaleza. Que ustedes también puedan experimentar esto en sus vidas en los momentos difíciles. Amén.

Darío Dorsch

Lucas 21,20-28