Jueves 8 de junio

 

 

El sumo sacerdote le preguntó a Esteban si lo que decían de él era cierto.

Hechos 7,1

Te es familiar esta pregunta: ¿es cierto lo que dicen de ti? De la misma manera que han querido oscurecer con mentiras los grandes prodigios que estaba haciendo Esteban, también nos sucede a nosotros. Han inventado chismes, y no son ciertos.

La persona chismosa te hace sentir que eres su amigo, te halaga, parece que te aprecia, pero su verdadera intención está disfrazada, su verdadero objetivo es provocar peleas y traicionar tu confianza.

En Proverbios 20,19 dice: El chismoso no sabe guardar un secreto, así que no te juntes con gente chismosa. Y Proverbios 26,20 agrega: Sin leña se apaga el fuego, y sin chismes se acaba el pleito. A todos nos pasó alguna vez que por causa de los chismes tuvimos problemas, peleas y toda clase de malestar. El chisme es un peligroso pecado de la lengua, es una palabra de más, una intencionalidad maliciosa en una frase que puede desatar un conflicto gigantesco.

El chismoso quiere controlar y manipular. Es una actitud perversa y detestable. La Biblia nos da una sola solución sobre las personas chismosas, y es alejarnos de ellas. No intentes caerle bien al chismoso, porque así como te habla mal de otros, también hablará mal de ti. Evitar todo tipo de relación y contacto con el chismoso es la mejor decisión, evitarás problemas. El chisme es una situación distorsionada, un susurro engañoso, un juicio injusto, una mentira, un pecado.

Señor, dame discernimiento y sabiduría para saber cuándo estoy siendo manipulado por un chismoso, no me dejes ser engañado por la aparente amistad de quien tiene una mala intención, que ningún chismoso afecte mi vida. En el nombre de Jesús, amén.

Daniel Enrique Frankowski

Hechos 7,1-16