Jueves 9 de mayo

 

De allí viene el dicho: “Ni los ciegos ni los inválidos pueden entrar en el templo del Señor.”

2 Samuel 5,8

DESCARGAR EL AUDIO

Para poder orientarse en la vida, el ser humano necesita explicaciones sobre la mayor cantidad posible de cosas. También quiere saber el porqué de las dificultades y tragedias. A lo largo de los siglos, se han elaborado explicaciones, y muchas de ellas no son más que simples inventos sin ningún fundamento.

Entre las muchas durezas de la vida, la discapacidad es quizá la que más turbe y duela a las personas afectadas y a sus familiares. General-mente han sido “los de afuera” quienes han inventado explicaciones so-bre los males ajenos. Esto está presente en muchas culturas. La marginación, la exclusión y hasta la persecución suelen ir de la mano de esas supuestas explicaciones.

El relato de 2 Samuel 5,1-16 contiene una frase durísima que quiere explicar por qué los ciegos e inválidos no pueden entrar al templo de Dios. Hace tres mil años, para defender su ciudad del ataque de David, los jebuseos también pusieron a ciegos e inválidos a defenderla. El ejército de David evadió el ataque directo y un explorador ingresó por un túnel a la ciudad, que luego fue tomada fácilmente; y supuestamente por aquella defensa jebusea con personas con discapacidad, David las odiaba, y luego se prohibió su acceso al santuario. La cosa fue mucho más compleja e hiriente aún, porque la gente se imaginaba que la per-sona con discapacidad arrastraba su problema por alguna culpa.

Estamos aprendiendo otra manera de considerar la discapacidad y a entender muy lentamente que no se trata de un problema de las personas afectadas, sino de un problemón de la sociedad que construye su mundo y su vida sólo para quienes –supuestamente– son sanos y gozan de todas sus facultades. En ese mundo “sanito”, quienes sufren problemas tienen muchas dificultades en encontrar un lugar.

En lugar de buscar culpas que expliquen estas situaciones tan do-lorosas, ¿por qué no comenzamos a buscar soluciones que incluyan a personas con discapacidad, diferentes, débiles? Para el sufrimiento inocente no hay explicación; pero sí hay explicación para la exclusión: se llama falta de amor.

2 Samuel 5,1-16

René Krüger