La Reforma posible

 

La Pre-Reforma Hace ya bastante tiempo que los historiadores tratan de no caer en un determinismo, sociológico, geográfico, económico o de cualquier otro tipo. También por hacer de la Historia una ciencia y no una serie de relatos interesantes -o no- sobre las clases gobernantes. Otro punto en discusión: si presuponemos estructuras con diferentes niveles, ¿todos esos niveles tienen la misma duración (Henry Pirenne)? Y finalmente, ¿es necesario el diálogo entre la Historia y otras ciencias humanísticas?

Nosotros no vamos a entrar en las discusiones teóricas, pero sí trabajar, conscientes de la metodología utilizada. Así partimos de la afirmación de que la forma en que los cambios se producen en Europa a raíz de las Cruzadas preparan el camino a otras formas de producir en la Europa Feudal y esto produce, a su vez, un cambio de mentalidades que posibilita la idea de Reforma, de la crítica a la principal Señora Feudal del Occidente Europeo, hasta ese momento: la Iglesia Católica Romana. Lutero es en realidad la culminación en el Siglo XVI de un largo movimiento que comienza con las Cruzadas y que tiene que ver con el desarrollo de una mentalidad diferente, originada en el gran movimiento de los Señores Feudales, que conquistaron, por breve tiempo, pero conquistaron al fin, una civilización: superior: la árabe.

Como vemos, algo de Historia de las Mentalidades, de la Escuela de los Annales, francesa que nace en 1929 y que ha tenido en tiempos recientes a un destacado historiador entre sus filas, George Duby, se nos cuela en nuestra forma de contar la Historia, además de la relación entre la forma de producir y la mentalidad que la acompaña, idea propia más del estructuralismo marxista de Levi-Strauss, que conocía y apreciaba a los historiadores de los Annales y además presenta una historia estructural, muy interesante.

El comienzo de los hechos

En el año 1095, el Papa Urbano II llama a los Señores Feudales europeos a una cruzada por reconquistar los sitios santos para el Cristianismo. Las Cruzadas se realizaron, más de una por cierto, e incluso hubo algunas muy particulares, como la de Pedro el Ermitaño, la primera llevada adelante por gente humilde que termina destrozada por los ejércitos árabes en Asia Menor, o la de los venecianos, que en lugar de ir a Tierra Santa se desvían y saquean Bizancio, antigua Constantinopla, la Capital del Imperio Romano de Oriente.

En fin, que la consecuencia de esta aventura fueron unos 200 años de reinos cristianos en Medio Oriente (1099-1291) y luego con la llegada de los turcos a la zona, aliados en este caso a los árabes, se acaba el reino de los cristianos en Oriente para siempre.

Pero los Señores Feudales que vuelven a Europa han conocido otra forma de vida, que supera en mucho a la civilización agraria a la que pertenecían. Estos señores, que tenían como oficio la guerra, protegían no sólo a sus siervos sino también a sus campos y a sus ganados. Eran, en realidad, señores agricultores basados en el trabajo ajeno (los siervos de la gleba y los alodiales eran su mano de obra1), pero agricultores al fin.

Cuando vuelven de su aventura, buscan poder seguir gozando de las telas lujosas, como la seda, las gasas y otras que habían conocido en Oriente, más los artículos exóticos que aprendieron a degustar, como el café, los pistachos, las naranjas, los damascos, las especias en general, que ya conocían, pero necesitaban para mantener sus víveres -no sólo para mejorarlos en sabor- y otras costumbres nuevas.

En ese momento, Génova y Venecia se convierten en lugares clave para el comercio gracias a sus puertos y por contar con flotas ya formadas de barcos para el Mediterráneo. Pero surgen también innovaciones para satisfacer estos nuevos gustos, como la fabricación -en el norte de Italia, sur de Francia y Cataluña- de paños de lujos para estos renovados Señores.

Serán los burgos independientes los que enfrentan el desafío. Es allí donde personas con iniciativa logran montar lo que conocemos como Protocapitalismo. Se fabrica para los ricos aquello que estos consumen, sobre todo telas preciosas. Surgen también los que se dedican a comerciarlas y establecen pactos, con los árabes sobre todo. Y se forman también los gremios, una clase de pequeños burgueses con oficios fijos, que son los que trabajan para estos otros señores burgueses, que se enriquecen con el nuevo sistema.

La burguesía en acción

Es en Lyon, Francia, donde un mercader de paños, muy rico, llamado Pedro Valdo, (1140?-1205/7), muy impresionado por la muerte súbita de un amigo, consulta a un cura que le cita Mateo 19,21, y queda – a pesar de las dudas del sacerdote- profundamente conmovido porque piensa que ese texto está dirigido a él especialmente.

Muy impresionado, como dijimos, en seguida pone manos a la obra: encargando a algunos monjes la traducción del Nuevo Testamento a la lengua común del sur de Francia -una mezcla de francés con algo de italiano- y también las palabras de algunos padres de la Iglesia como Tertuliano, Cipriano, Orígenes. Además, vende todo lo que le queda, menos un residuo para su esposa, y lo reparte entre los pobres.

Este personaje casi contemporáneo de San Francisco de Asís (1181-1226) que era hijo de un rico fabricante de paños, toma la misma actitud frente a la riqueza de la Iglesia: la critican, y duramente. Pedro Valdo puede huir de la Inquisición ayudado por sus amigos. La actitud de San Francisco es aceptada, y algunos historiadores aseguran que se debe a que la Iglesia no quería otra fractura y puede así fundar su orden mendicante, que continúa hasta hoy, y que se dedica en sus orígenes específicamente a leprosos y pobres, los caídos del sistema social burgués.

El primer signo, pues, de Pre-Reforma de la Iglesia, está dibujado por la crítica de estos personajes, burgueses con negocios, con iniciativa, que se ganaban el dinero que tenían, y enseguida tomaron cuenta de la forma escandalosa de riqueza en que vivían obispos, curas y monjes -sin trabajar- mientras el pueblo moría de hambre.

Pero también hay catedráticos famosos que se suman a la lista…y ellos ya enuncian muchos de los postulados que luego Lutero hará suyos.

El catedrático también era un burgués, pero desarrollando sus tareas en otro ámbito. Estos dos que vamos a nombrar especialmente en Oxford y en la Universidad de Praga, así lo hacían.

También señalemos que por lo menos para Wycliff (c.1320-1384), el más antiguo y que comienza con el movimiento, se da una coyuntura favorable, por lo que es apoyado por la nobleza inglesa en guerra contra los franceses de Normandía. El catedrático con sus ideas fortalecía la idea de nación en Inglaterra.

Wycliff, ordenado sacerdote, atiende una congregación y su cátedra. Desde allí critica el tema de las indulgencias, que tan buenos ingresos procuraba a la Iglesia; el tema de la pena de muerte; el no poder compartir con los fieles la eucaristía en las dos especies; el no tener una Biblia en inglés, para que todos pudieran entender y leer el mensaje; todos temas que encontraremos más adelante en Lutero.

Fijémonos en que estos personajes (los negociantes y los catedráticos) hacen traducir la Biblia a su idioma, pero desde la Vulgata, la Biblia que había traducido del hebreo y del griego Jerónimo en el Siglo IV, a pedido del Papa Dámaso, justamente con la misma idea: que todos tuvieran acceso al texto.

Pero tanto Wycliff como Huss son criticados duramente por la Iglesia Católica, ya que el fiel no tenía necesidad de leer los textos y además ya no entendía el latín: tenía que creer al oficiante, cura o lo que fuere, que le decía qué era lo que estaba escrito en la Biblia. El latín había dejado hace mucho de ser un idioma vulgar, así que había que confiar en la lectura oficial del que estaba a cargo del culto.

Juan Huss (1369-1415), hace lo mismo en Praga: traduce la Biblia, predica en checo, hace participar a su congregación de las dos especies en la Eucaristía y, sobre todo, critica duramente el sistema de indulgencias. Había leído los escritos de Wycliff que sus alumnos le habían llevado y compartía sus ideas. En Praga todo el pueblo lo secundaba. Predicaba mirando a la congregación y en su idioma. Y, por supuesto, todos podían leer la Biblia.

Pero Huss, con un salvoconducto imperial, acude al Concilio de Constanza celebrado el año 1415 para defender sus ideas, y allí le quitan el salvoconducto y la Inquisición lo condena y lo quema. En ese mismo momento, los huesos de Wycliff -muerto 40 años antes- son desenterrados y también quemados por orden del mismo Concilio.

El final y el comienzo

Pero ya la corriente era imparable. Llega el Siglo XVI y Lutero, hijo de dueño de minas, es decir, un hombre de empresas, un burgués exitoso y al mismo tiempo monje, catedrático y a cargo de la Iglesia de Wittemberg, es el resumen de todo lo que venía sucediendo. La conclusión esperada. Y la conciencia general lo apoyaba. Ya la sociedad había cambiado lo suficiente para poder hacer frente a su mayor enemigo feudal: la Iglesia Católica Romana. La Reforma estaba tomando su forma final…y a su vez comenzaba.

Dra. Diana Rocco Tedesco

 

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