Los unos, ¿y los otros?

 
La “casi” desconocida breve historia de los protestantes disidentes en la Cataluña del siglo XVI
 
Hablar de la Reforma Protestante del Siglo XVI siempre nos evoca nombrar a sus personajes más famosos: Martín Lutero, Juan Calvino o Ulrico Zwinglio, entre otros. No siempre recordamos que la efervescencia de la Reforma Protestante se expandió por todos los confines de la Europa moderna, aunque de maneras muy desiguales, por cierto. En este breve escrito tomaré como ejemplo uno de esos casos poco conocidos de la Reforma Protestante: los protestantes disidentes en Cataluña.
 
Dentro de los procesos religiosos, políticos y sociales de la Península Ibérica del Siglo XVI, la región de Cataluña se presenta como un lugar de tráfico de ideas protestantes. Esta región encarna la conexión histórica entre ideologías religiosas disidentes -mayormente protestantes- con nociones de etnicidad, movimientos comerciales y fenómenos de inmigración. Por ser una zona fronteriza, Cataluña abre rutas para que la emergente Reforma Protestante se inserte en la península.
 
Tres situaciones paralelas constituyen el intrincado mapa religioso de la época en España que, en mayor o menor grado, se asimilan en el contexto sociocultural de la Cataluña del Siglo XVI:
 
1. Las disputas de Reforma/Contra-Reforma llevadas a cabo a partir de comienzos del Siglo XVI en toda Europa afectaron a la Península Ibérica en particular, produciendo migraciones de disidentes tanto al catolicismo romano como al protestantismo en sus múltiples formas. Cabe destacar la conexión de estos disidentes con grupos minoritarios disidentes provenientes del sur de Francia que constantemente traían escritos e ideas de la reforma protestante.
 
2. El aparato eclesiástico católico-romano junto a la expansión de la corona española generó movi mientos sociales relevantes fuera de la península ibérica dentro del marco de la “evangelización.” A su vez, el carácter político de este movimiento muestra un paralelo con lo sucedido dentro de España donde el Santo Oficio (en adelante referido como “Inquisición”) procuraba expurgar la “fe católicorromana” de aquellos que respondían a tendencias teológico-eclesiásticas disidentes.
 
3. El período de unificación de gran parte de la Península Ibérica bajo las coronas de Castilla y Aragón produjo no sólo la expulsión de fieles no-cristianos como judíos y musulmanes, sino también el movi miento interno y externo de facciones políticas disidentes al poder hegemónico de la corona española.
 
Esto constituye el marco por el cual la Reforma Protestante también será considerada como disidente al orden hegemónico católico romano auspiciado por dicha corona; particularmente bajo el reinado de Felipe II, figura capital en la promoción de la Inquisición. Es relevante observar dentro de este contexto el caso específico de disidentes protestantes, tanto individuos como comunidades, que emergen en la Cataluña del Siglo XVI. El microcosmos catalán de la época constituye un eslabón necesario para poder comprender en profundidad ese movimiento disidente protestante. Este flujo ideológico entre Francia y Cataluña redefine el mapa religioso de la época en dos aspectos: por un lado su conexión con las rutas migratorias religiosas internas y, por el otro, el impacto que la disidencia protestante provocó en la región.
Menéndez Pelayo, en su HISTORIA DE LOS HETERODOXOS ESPAÑOLES (publicada entre los años 1880 y 1882), ya enunciaba las ideas religiosas disidentes que se instalaron en Cataluña previas a la Reforma Protestante del Siglo XVI, constituyendo una base ideológica para el arraigamiento de las innovadoras tendencias del Luteranismo y del Calvinismo, particularmente en la figura de los hugonotes. Este hecho ha quedado también documentado por Jordi Ventura en su famosa obra ELS HERETGES CATALANS (Los herejes catalanes), 1976.
 
Es importante destacar la conexión con el resto de Europa que gozaba Cataluña en la época, especialmente con Francia, tal como ya ha sigo investigado por Henry Kamen (1993). Del mismo modo, el auge del humanismo en la figura de Erasmo crea diferentes corrientes pensadoras que también se asimilan, aunque en menor medida, en el contexto de Cataluña durante el Siglo XVI; ya sea a nivel individual (Peña Díaz, 1994), como a nivel institucional (Fernández Terricabras, 1998).
 
Es importante citar paralelamente la conexión mediterránea, sobre todo a través de la visión propuesta por Fernand Braudel (1953). Braudel interconecta los procesos de la época en torno al reinado de Felipe II con la geografía mediterránea, delimitando los distintos estratos históricos que ayudan a esclarecer dichos procesos. Cabe destacar que Cataluña fue la primera provincia española en recibir los efectos de la Contra-Reforma, que tuvo una influencia relativamente destacada en el contexto sociocultural de la época.
 
Los archivos de la Inquisición son una de las fuentes más valiosas y detalladas para valorar la presencia reformista en el territorio, así como el imaginario popular creado en torno a la disidencia protestante de la época. Como en todo proceso religioso en la historia del Cristianismo, han sido quienes ostentaban el poder político-religioso quienes nos han dejado SU visión de los acontecimientos, mientras que la visión de los VENCIDOS en su mayor parte se ha perdido. Por ejemplo, las obras de Henry Charles Lea (1906-1907) y Henry Kamen (1999) se encargan de contarnos esa historia desde la visión que tuvieron los inquisidores sobre los “herejes” protestantes. Muchos de los conversos protestantes sobrevivieron a la Inquisición a través de la migración hacia regiones más tolerantes. Esto no es nuevo, ya que Juan Calvino fue él mismo un inmigrante, desde Francia a Ginebra, Suiza. En nuestro caso, es relevante destacar la conexión de dichos procesos migratorios con el rol de las concepciones étnicas, en consonancia con la ideología de “pureza de raza/limpieza de sangre” predominante en la sociedad de la época, aunque muchos no profundizan en el fenómeno migratorio en conexión con el exilio de disidentes protestantes españoles. En esta línea cabe mencionar la obra de Juan Hernández Franco (1996) y de Henry Kamen (1988) quienes sitúan la emergente “fe protestante” en el contexto de la intolerancia religiosa propugnada por la Contra-Reforma española en correlación con las tendencias etnocéntricas contenidas en la noción de “pureza de raza/limpieza de sangre”.
 
A pesar de constituir una minoría perseguida, los protestantes disidentes experimentaron un paula tino crecimiento de conversos en Cataluña, por lo que creemos que su realidad y modo de organización merecerían a futuro un análisis histórico más profundo. No obstante de gozar de un éxito limitado pero relevante, a comienzos del Siglo XVII el movimiento protestante en el territorio peninsular había sido casi prácticamente erradicado, como lo asevera Karl Van Der Gripj (2001: 38): “La Reforma del XVI tuvo en España sus simpatizantes, sus testigos, incluso sus mártires, pero no llevó a la formación de comunidades eclesiales duraderas”.
 
Sin embargo, su corta pero intensa presencia en el Siglo XVI dejará una huella profunda que será retomada en el Siglo XIX con el florecimiento de nuevas comunidades protestantes como lo asegura Maria Denoon Peddie (1871),1 testigo ocular de ese nuevo despertar. Ese es, sin embargo, un nuevo capítulo a explorar. Baste este breve escrito para honrar la memoria de mujeres y varones que abrazaron la fe de la Reforma en las tierras de mis antepasados.
 
Dr. Hugo Córdova Quero
Graduate Theological Union. Berkeley, California, EE.UU
 
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