Lunes 11 de febrero

 

No tengo dudas de que las aflicciones del tiempo presente en nada se comparan con la gloria venidera que habrá de revelarse en nosotros.

Romanos 8,18

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El apóstol está hablando acerca de todos los creyentes que están sufriendo persecución por creer en Cristo y serle fieles. Y está hablando concretamente del caso de los cristianos en Roma. Y así el apóstol los alienta.

Gracias a Dios, nosotros vivimos en un país donde no existe el tipo de persecución violenta hacia los cristianos. Debemos dar gracias a Dios por ello, y debemos aprovechar para expresar nuestro cristianismo de modo que otros puedan escuchar de nuestro testimonio y puedan también creer en Cristo y ser salvos. Y tener en cuenta aquello que también nos dice Jesús: A cualquiera que me reconozca delante de los demás, yo también lo reconoceré delante de mi Padre que está en el cielo. Pero a cualquiera que me desconozca delante de los demás, yo también lo desconoceré delante de mi Padre que está en el cielo. (Mateo 10,32-33) Tenemos que ser fieles a él, y él nos seguirá bendiciendo en nuestro país.

Y una de las palabras más importantes para este día es que a pesar de que nosotros (a veces por nuestra propia negatividad o falta de confianza) podamos sentirnos mal y suframos, pese a todo somos desafiados a cambiar nuestra manera de pensar y a confiar en Cristo con total optimismo: Porque nos queda la firme esperanza… Porque en esa esperanza fuimos salvados. Aunque la esperanza que se ve, ya no es esperanza. ¿Quién espera lo que ya tiene? Pero si esperamos lo que todavía no tenemos, en la espera mostramos nuestra fe.

Enzo Pellini

Romanos 8,18-25