Lunes 13 de agosto

 

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Yo soy el buen pastor, el buen pastor su vida da por las ovejas.

Juan 10,11

Jacobo Urso era un jugador de futbol que dejó literalmente su vida en la cancha allá por 1922, antes de la era del profesionalismo en Argentina. Se lesionó gravemente durante un partido y en esa época no había cambios de jugadores. Eligió jugar hasta el final del partido para no restar a su equipo y expiró con el pitazo final.

Amateur es una palabra de origen francés que quiere decir “amador”. La palabra amateur se usa regularmente en nuestra lengua  para definir al que lleva a cabo una actividad “por amor al arte”, puede tratarse de un artista, un deportista que se brinda por amor a la camiseta, no a cambio de un sueldo. El asalariado cumple oportunamente su jornada laboral, cobra su paga y se desentiende hasta la próxima.

Cuando debemos atender nuestro propio “negocio”, administrar las cosas que son de Dios, no como empleados sino como herederos, lo hacemos dejando las tripas en el partido. No nos jugamos un poquito, guardándonos mezquinamente algo para nosotros, nos brindamos el todo por el todo, dejamos la vida en la cancha por amor a la camiseta.

El empleado cobra y se desentiende. Jugar por amor a la camiseta es hacer de esta vida una alabanza constante al Padre, que nos dio la vida y confió en nosotros para administrar como fieles mayordomos, las cosas que sólo a él pertenecen y que él, en su infinito amor nos ha legado.

Ponete la camiseta de Cristo. Él va a estar “hinchando” por vos. Él no va a  abandonar a su iglesia durante el turbión.

Aníbal Barengo

Juan 10,11-21