Lunes 18 de noviembre

 

¡Vengo pronto! ¡Dichoso el que hace caso del mensaje profético que está escrito en este libro!”

Apocalipsis 22,7

La profecía del libro es la venida del reinado de Cristo, del reino de Dios. La entrega de la corona de vida a los vencedores, la heren-cia del Señor. El ser declarado hija e hijo de Dios.

Pero también anuncia que habrá un juicio a las naciones, los pueblos y las personas.

Las primeras comunidades mantenían la esperanza, expresada en las palabras de Jesús: “vengo pronto”, como un pilar de su fe. Y esperaban su venida, recordando las palabras del Maestro cuando los invitaba a permanecer despiertos, esperando.

Pero cuando se murieron los primeros creyentes, su confianza comenzó a transformarse en duda. ¿Qué iba a pasar con aquellos que murieron sin haber visto la llegada del Señor? Pablo intenta contestar a la incertidumbre que se había apoderado de la comuni-dad, en la carta a los Tesalonicenses capítulo 4.

En realidad, es la misma pregunta que tenemos y tienen muchos hoy. ¿Qué es de nosotros después de la muerte, hay vida? ¿Cómo será el juicio de Dios? ¿Tengo puntos a favor o en contra en mi cuenta?

La felicidad y la dicha de la que habla nuestro texto, es esperar la venida del Señor. Es vivir confiado en su juicio justo. Nos ayuda el himno que cantamos tantas veces: “El tiempo ha llegado”.

La luz de un nuevo día empieza a aparecer, es tiempo de abrazar-nos, volvernos a mirar. Jesús nos da la fuerza que siembra libertad, Jesús es la esperanza que brota de su cruz. (Canto y Fe Nº 338)

Everardo Stephan

Apocalipsis 22,6-15