Lunes 2 de julio

 

 

Este pueblo no ha querido hacerle caso a mi Dios; por eso mi Dios lo va a rechazar y andarán errantes entre las naciones.

Oseas 9,17

Una de las experiencias más dolorosas que puede experimentar un ser humano es el rechazo.

Cada vez que un ser querido dice: ¨no te quiero¨ o ¨no vales¨, le estamos afectando la autoestima y si ese rechazo se da cuando es pequeño buscará tener actitudes de autodestrucción y pensará que ¨yo no lo merezco¨.

La huella que deja el rechazo dentro de la mente humana es difícil de detectar y de sanar y muchas veces produce profundas depresiones en las personas.

Me imagino que si es cruel la desaprobación entre los seres humanos porque todos necesitamos ser apreciados, nuestro texto habla del rechazo de Dios. Para el pueblo hebreo contar con la aprobación de Dios era fundamental, y dice claramente nuestro texto que ¨andarán errantes entre las naciones¨. No tener un lugar de pertenencia y andar sin rumbo es doloroso y cruel.  Tener a un Dios que nos bendiga y no nos rechace, que apruebe nuestro actuar es fundamental para todo creyente.

Si contar con la aprobación de otros en el actuar diario es importante, cuánto más importante debería ser buscar que Dios nos de su bendición y de esa manera sentirnos confiados  sabiendo que él está junto a nosotros y que quiere acompañarnos, bendecirnos con  amor, salud, alegría, esperanzas, fe. No nos olvidemos de él para que él no se olvide de nosotros y porque necesitamos estar unidos a la fuente de amor eterno.

Que Dios nos ayude para que siempre busquemos a Dios como parte importante en nuestras  vidas y de esa manera sentir su presencia en nuestro diario caminar.

Arturo Heil

Oseas 9,10-17