Lunes 27 de mayo

 

En esos días hubo una hambruna que duró tres años seguidos.

2 Samuel 21,1

DESCARGAR EL AUDIO

El hambre no es apetito. El hambre duele. Produce hasta calambres y desesperación.

Si leemos el texto completo que está previsto para este día, podemos ver qué cargado de violencia está. La violencia que generó el hambre, y la violencia de quienes tuvieron que soportarlo.

La frase popular: “el hambre mata” es muy apropiada para este relato bíblico. Por hambre se puede perder la vida, y por hambre se puede hasta querer quitar la vida a los demás. Esos son los signos de la desesperación.

Cuando hay hambre en el mundo, es –indefectiblemente- porque hay cosas que se están haciendo mal. La desigualdad es un signo de violencia.

¡Cuántas personas hoy sufren hambre! Según las estadísticas son cada día más. Y todavía nos seguimos preguntando ¿por qué hay tanta violencia en nuestros días?

Ya no son tres años… Son muchos más… Ya no son los gabaonitas los que tienen sed de venganza… Los actores fueron cambiando a través del tiempo.

Leí que lo que se desecha de comida diariamente supera el producto bruto interno del país.

En el relato bíblico se encontró un culpable por la situación de ham-bruna que pasaba el pueblo.

¿Quiénes son o somos los responsables hoy de que haya tanta desigualdad en esta tierra bendita que el Señor nos regaló para que la ad-ministrásemos de manera tal que fuera el lugar donde todas, todos quera-mos habitar? Dicen que la violencia genera más violencia. Pero también sabemos que el amor todo lo puede.

Que el Señor nos conceda la suficiente sabiduría y el necesario amor para encontrar caminos donde tengamos derecho –por igual- a tener lo suficiente y necesario para una vida digna. Oremos por ello, pero también hagamos algo por cambiar la situación (al menos desde nuestro lugar y con lo que esté a nuestro alcance). Que el Dios de la vida nos asista para que así sea. Amén.

Carlos Abel Brauer

2 Samuel 21,1-14