Lunes 30 de enero

 

 

Tu fe te ha salvado, ve en paz.

Lucas 7,50

 

Lucas nos cuenta una gran historia de la vida de Jesús, quien por ella nos da una gran lección. Evidentemente Simón, quien había convidado a Jesús, estaba bien posicionado tanto social y económicamente, pero justamente eso es lo que lo lleva a “obviar” o “pasar por alto” ciertos detalles, como dar agua para que Jesús se enjuague los pies y las manos como era costumbre en la época. Tampoco unge su cabeza, como lo hubiera merecido un huésped tan importante como Jesús, invitado por él a su casa.

Y aparece en escena una mujer… y encima, se dice de ella que era “pecadora”. ¿No eran acaso todos pecadores? Hasta donde sé, el único sin pecado en ese momento allí era Jesús, pero también sabemos en qué sentido iba ese “pecadora”…

Ella unge a Jesús. Lava sus pies y los seca con su cabello. Buscaba redención, ser perdonada de sus pecados… ¡Y Jesús perdona! ¡Es generoso con el perdón!

En realidad, no podemos calificarlo con una cantidad como mucho o poco, no importa. Él perdona todo y a todos, y absuelve: “Tu fe te ha salvado” y su mandato: “ve en paz”, lo demuestra. ¡Qué grande!!

Sólo creyendo y aceptando su perdón somos salvos. Depende de nosotros si lo buscamos y si lo aceptamos.

Pues por la muerte en el madero y por la vida de Jesús, Dios nos renueva por entero y nos transmite vida y luz. (Canto y Fe 205)

Luisa Krug

 

Lucas 7,36-50