Lunes 30 de septiembre

 

Jesús les dijo: Dejen a los niños venir a mí y no se lo impidan, porque de ellos es el reino de los cielos.

Mateo 19,14

Impedir. O facilitar. Son actitudes que tenemos en nuestras relaciones humanas y hacia toda la creación. Impedir o facilitar. Ambas acti-tudes surgen de nuestras ideas y sentimientos. Impedir es una acción contra algo o alguien. Y puede ser una acción positiva o negativa. Impedir el cólera descubriendo que el cloro elimina la bacteria que causa esta enfermedad es positivo. Impedir la guerra con acciones de paz es positivo. Impedir que los niños y niñas lleguen a Cristo es negativo. Por eso él da esa orden. Para ayudarnos en la tarea de no impedir proponemos usar, al mismo tiempo, la palabra facilitar. Sí, estamos llamados por Cristo a facilitar que los niños se acerquen a Jesús. Que sepan quién es él. Porque para Jesús está claro que las niñas y los niños están en el reino. Y esa tarea de facilitar que los niños reconozcan a Jesús es maravillosa. Ofrece una gran alegría. Produce un efecto motivador de nuestra fe. Por eso hablamos de facilitar, que va más allá de impedir. Por ello en cada comunidad no debe faltar la tarea de encuentros de los niños con Jesús. Hay algo de consecuencia negativa si en cada comunidad no se realiza ninguna tarea de facilitar a niños el acercamiento a Jesús. La más bendecida de las tareas es de aquellas personas que en una comunidad son facilitadoras a que niños y niñas se acerquen a Jesús. No es el trabajo menor. Que Dios bendiga a los facilitadores que logran llevar a los niños a Jesús.

Jesús de los cielos al mundo bajó en busca de joyas que amante compró. Los niños salvados serán como el sol brillando en la gloria del rey Salvador. Su hermosa diadema de eterno esplendor la adornan las joyas que amante compró. Los niños y niñas que van al Señor son todos, las joyas que amante compró. Venid, pues, alegres al buen Redentor, él quiere las joyas que amante compró. (Culto Cristiano Nº 366)

Aurelia Schöller

Mateo 19,13-15