Lunes 8 de octubre

 

Si ahora vivimos por el Espíritu, dejemos también que el Espíritu nos guíe.

Gálatas 5,25

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Cada vez que he estado frente al mar y he contemplado sus olas, ellas avanzan con fuerza y poder, nunca retroceden y al acercarse a la costa quedan rendidas, serenas… sólo aguas tranquilas se ven.

Así también obra el Espíritu Santo, siendo su propósito acercarnos a Dios. Muchas veces irrumpe en nuestras vidas con mucha fuerza, pero al igual que las olas nunca cambia su dirección hasta lograr su objetivo, dejarnos rendidos a los pies de nuestro Salvador.

El Espíritu Santo orienta, guía, sostiene, enseña y siempre nos da instrucciones precisas para vivir de acuerdo con la voluntad de Dios.

¡Qué distinta sería nuestra vida, si sintiéramos la fuerza que emana de su poder!

¡Qué distinta sería nuestra manera de vivir, nuestros gestos, nuestras actitudes, nuestra manera de hablar…y sobre todo nuestro obrar si nos dejásemos guiar por su Espíritu!

¿Experimentas en tu vida la presencia de Dios?

Sabes que él está  junto a ti, cada día sale a tu encuentro esperando que lo hagas parte de tu vida, que le encomiendes tus proyectos, tus ideas, tus pensamientos…que se los consultes, pues él tiene instrucciones precisas para darte. Deja que él los avale pues así también te ayudará a concretarlos.

Detente y reflexiona: ¿Quién está ganando la batalla en tu vida? ¿Quién dirige tus decisiones? ¿Quién avala tus sueños, tus proyectos…todo tu accionar?

Que el Espíritu Santo encuentre su morada en ti y en mí; sólo así, él será quien nos impulsa a dar lo mejor, porque será nuestro guía y sostén siempre. Amén.

Amalia Elsasser

Gálatas 5,16-26