Lunes 9 de abril

 

 

Dios nos escogió en Cristo desde antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos y sin defecto en su presencia.

Efesios 1,4

…según la determinación bondadosa de su voluntad, sigue diciendo el apóstol Pablo que explica a esta nueva comunidad cristiana la libertad y la vida plena para la que fuimos creados por Dios y en la que somos enteramente libres.

Por su amor nos había destinado a ser adoptados como hijos suyos, dice Pablo. Ser destinados no significa perder la libertad sino tener un propósito y un llamado al que podemos responder. El Señor nos dio todo, motivado solamente por su amor incondicional por el que nos adoptó como hijos.

Con nuestros hijos biológicos tenemos obligaciones de las que no podríamos desprendernos. Con nuestros hijos adoptivos asumimos obligaciones con entera libertad. Podríamos decir que es la expresión de amor más desinteresada.

Dios no necesita de nosotros, ni tiene obligaciones, sino que se ha obligado a sí mismo sólo por amor al hacernos sus hijos.

La liberación y el perdón de los pecados nos son dadas por medio de Cristo, dice el mismo Pablo en este fragmento.

Esa plena seguridad lo hace capaz de dar ánimo y transmitir confianza aun desde una situación tan extrema como la cárcel donde parece encontrarse al momento de escribir esta carta. La seguridad de que, en toda circunstancia, el amor de Dios es aquello único de lo cual podemos estar seguros.

Es mucho más que una explicación catequética. Es mucho más que una argumentación teológica sobre la doctrina de la predestinación. Es la verdadera seguridad que nos permite vivir plenamente y sobre todo, mostrar la posibilidad a otros de hacerlo.

Oscar Geymonat

Efesios 1,1-10