Lunes 9 de octubre

 

 

Da cuenta de tu mayordomía, porque ya no podrás ser más mayordomo.  

Lucas 16,2

El tema de la infidelidad de las personas es universal y de todos los tiempos. El Señor lo trató, porque reflexionar sobre las humanas debilidades es importante y nos hace falta. El episodio que Jesús convirtió en parábola tal vez haya ocurrido, y nos puede sorprender la manera en que Jesús sacó una de las más difíciles enseñanzas del mal comportamiento del mayordomo. Así nos está invitando a la autocrítica.

Creo que el centro de la parábola está en la toma de conciencia que hace el mayordomo sobre su situación laboral, de cómo se juega el todo por el todo para salvarse.

Estar bien ubicados en nuestra realidad personal (hemos pecado y necesitamos reparación ante Dios), es el primer paso para empezar la caminata por el sendero de nuestra salvación eterna. Además, seremos “felicitados” por un Señor que, conociendo nuestra pobreza espiritual, al fin nos ve actuar con sensatez (16,8)

El mayordomo deshonesto mostró una ejemplar celeridad y resolución para enmendar todos esos malos actos que lo llevaron a una situación de riesgo. Tuvo lucidez para saber a ciencia cierta lo que estaba haciendo con su vida. No se llamó a engaño ni se justificó con un montón de excusas. Sólo corrió a buscar soluciones.

El infiel no estaba solo en el desfalco. Sus “colegas” también le debían al señor, y muchos se entusiasmaron con la rebaja que se les prometía a sus deudas…aunque realmente no les correspondía, ya que el único que les podía perdonar era el señor y no el mayordomo infiel.

Creo que los creyentes tenemos ventaja. No tenemos que correr de casa en casa en una angustiosa búsqueda. Con arrepentirnos y entregarnos a Jesucristo, basta.

Yo quiero ser cual mi Jesús sirviéndole con lealtad, sincero y fiel yo quiero ser cumpliendo su voluntad. (Cántico Nuevo Nº 312)                      

Alicia S. Gonnet

Lucas 16,1-9