Martes 14 de septiembre

Cuando llegó el día de consagrar la muralla de Jerusalén, buscaron…

Nehemías 12,27

Para el pueblo de Israel, recuperar su cuidad era muy importante, y la muralla era símbolo de fortaleza y de protección. La costumbre de construir una muralla alrededor de la cuidad fue durante mucho tiempo parte de la cultura en muchas partes del mundo, sobre todo en épocas y regiones en las que había mucha violencia entre los pueblos y la protección era importante. Por suerte, hoy no estamos en esta situación y el sueño de muchos desde hace muchos años es que todas las murallas del mundo desaparezcan. Como joven solía viajar con amigos por Europa, y estábamos convencidos de que en pocos años no habría más fronteras con controles, barreras y alambres.

Hoy, mirando alrededor del globo, hay cada vez más murallas y alambrados entre países vecinos. Hay un creciente racismo que asusta. Desde hace más que dos mil años leemos en la Biblia que somos hermanos, no importa qué color de piel tenemos o qué idioma hablamos. Cantamos “Juntos como hermanos…” y parece que tenemos que cantar cada vez más fuerte para que al odio y al racismo no les quede oxígeno.

Tenemos una voz profética en esta tierra y tenemos que usarla. ¡No podemos quedarnos en silencio!

Miren qué bueno es cuando los hermanos están juntos: es como aceite bueno derramado sobre Aarón. (Canto y Fe Nº 98)

Detlef Venhaus

Nehemías 12,27-43

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *