Martes 16 de abril

 

Judas, el que había traicionado a Jesús, al ver que lo habían condenado, tuvo remordimiento y devolvió las treinta monedas de plata a los jefes de los sacerdotes y ancianos.

Mateo 27,3

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Este texto trata de la traición de Judas a Jesús.

¡Qué feo se ve que quien fue el mismo Dios en la tierra como fue Jesús fuera traicionado por uno de sus amados seguidores!

Generalmente pensamos: ¡qué mal!, si al mismo Jesús lo traicionan ¿cómo no nos van a traicionar a nosotros?

Pero hoy quiero que se coloquen en el lugar de Judas. Veamos esa parte de la Biblia. Él vendió la ubicación de Jesús por 30 monedas de plata. Pero les quiero decir algo, en ocasiones nosotros vendemos a Jesús por menos. ¿Y, cuándo hacemos eso?: Cuando vemos al hermano necesitado, y lo ignoramos, cuando por causa de otras actividades, llámense fiestas, cumpleaños o trabajo, perdemos la oportunidad de escuchar la palabra de Dios. No digo que ahora todos tengamos que instalarnos en la iglesia y acusar al hermano, a la hermana que no vino; todo lo contrario. Que sepamos la importancia de hacer crecer nuestra vida espiritual. Eso es algo muy íntimo e individual que muchas veces requiere mayor atención en algunos casos y en otros una manutención menos frecuente, pero que siempre igual que la salud del cuerpo y la mente deben ser tomadas muy en serio.

Judas fue esencial para la santidad de Jesús, pero él podía haberse reivindicado como lo hizo Pedro siendo fiel a Jesús, llenándose de ese amor, buscando el perdón de Cristo y convirtiéndose en el discípulo más fiel.

Te invito que la próxima vez que haya un culto y por algún motivo no pudiste ir a la Iglesia, que leas la Biblia con tu esposa, marido o hijos, y piensen en la palabra de Dios para que ésta nos llene, y así dejar atrás al Judas interior que podamos tener.

Daniel Heil

Mateo 27,1-14