Martes 20 de agosto

 

En cuanto a ustedes mismos, hasta los cabellos de la cabeza él los tiene contados uno por uno.

Mateo 10,30

En el envío de los discípulos, Jesús transmite muchos mensajes y palabras fuertes a sus elegidos. Les comunica que el camino de se-guirlo no es fácil y que tendrán muchos obstáculos en cada paso que den, pero, aunque sea todo un desafío, quien se mantenga firme y se-guro de lo que cree y transmite, sabrá que él permanecerá de manera incondicional a su lado…

Al leer el texto completo debo decir que este versículo llamó mucho mi atención. Porque me resulta maravilloso, y a su vez me asombra el poder del Señor, su amor, y cómo llega a conocer cada parte de nuestro ser, sin dejar fuera algo tan minúsculo como lo son nuestros cabellos.

Este versículo debe hacernos comprender, cuán importantes so-mos para él y cuánto nos conoce. Nos permite saber que más allá de nuestra situación diaria, de nuestra vocación, nuestra manera de vivir, él nos conoce como nadie y conoce nuestro obrar día a día.

Muchas personas que trabajan para Dios en distintos lugares, lle-vando su amor en gestos y acciones, son poco reconocidas y muchas veces olvidadas por los demás. Pero con este mensaje nos queda la certeza de que no importa dónde estemos, si nuestras acciones y nuestro trabajo para Dios y para el prójimo es un acto conocido por todos o queda guardado en la intimidad de nuestro corazón. Él nos conoce y está a nuestro lado para alentarnos a seguir confiados traba-jando por y para su reino.

Melisa Hilman

Mateo 10,26b-33