Martes 22 de junio

Y uno de ellos (…) anunció que iba a haber una gran hambre en todo el mundo, lo cual sucedió (…). Entonces los creyentes (…) decidieron enviar ayuda a los hermanos (…), según lo que cada uno pudiera dar.

Hechos 11,28-29

En este momento estamos viviendo el tiempo del coronavirus. Los medios de comunicación nos anuncian que tenemos una epidemia mundial. Algo que nuestra generación acá en Alemania no conoce es que hay veces en las cuales no se puede comprar ciertas cosas en el supermercado. Mucha gente acumula comida preparándose para el caso de estar en cuarentena.

Leyendo el texto bíblico me llama la atención en esta situación lo siguiente: La gente ahí está viviendo una gran hambre y los creyentes ayudan según lo que cada uno puede dar. Ellos hacen exactamente lo contrario de lo que estamos haciendo acá: La gente se une para sobrevivir lo anunciando. Acá la gente se aleja para soportar lo anunciado. Obviamente la gran diferencia es que en la crisis de ahora uno se puede infectar. Y aun así me pregunto: ¿Dónde está la confianza en nuestros prójimos? ¿La confianza que alguien me pondrá comida en mi puerta si tengo que estar en cuarentena? ¿Y dónde está la confianza en nuestro Dios? Pensemos en lo siguiente: “Pues Dios no nos ha dado un espíritu de temor, sino un espíritu de poder, de amor y de buen juicio” (2 Timoteo 1,7). Seamos como cristianos – en toda responsabilidad – un buen ejemplo de la confianza que tenemos y ayudemos “según lo que cada uno pudiera dar”.

Annika Wilinski

Hechos 11,19-30

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