Martes 26 de septiembre

 

 

El Señor le contestó: “Hipócritas, ¿no desata cualquiera de ustedes su buey o su burro en sábado, para llevarlo a tomar agua? Pues a esta mujer que es descendiente de Abraham y que Satanás tenía atada con esta enfermedad desde hace dieciocho años, ¿acaso no se la debía desatar aunque fuera sábado?”

Lucas 13,15-16

Una vez más, Jesús se enfrenta a la dureza de corazón de las personas. En este caso, de autoridades religiosas que le estaban recriminando por haber hecho una curación en un día de reposo.

Jesús no dudó en hacer el bien, sea el día que fuere. Y, además, pone al descubierto la hipocresía de la autoridad religiosa. Queriendo hacerse el “santito”, aquel jefe de la sinagoga pretendía descalificar a Jesús y su acción de misericordia; cuando él mismo seguramente hacía algunas acciones también en sábado. Aquí se pone la ley versus el amor y, claro está, para Jesús siempre está primero el amor.

Esta acción de Jesús nos llama a reflexionar acerca de nuestras vidas y nuestras comunidades. ¿Será que siempre privilegiamos el amor? ¿O dejamos que la dura ley nos gobierne por encima del sentido común y del amor al prójimo?

Sigamos aprendiendo a dar privilegio a la vida humana. Aliviar el dolor, ser solidarios, permitir el encuentro de las personas con Jesús, y lo demás será añadido.

Las leyes, las tradiciones, los reglamentos, los estatutos nos sirven para organizarnos; pero si no están al servicio del amor al prójimo y de la palabra de Dios, servirán apenas para amargarnos la vida.

Que tu sentido común, que tu amor al prójimo, estén siempre por encima de las leyes. Que puedas curar, visitar y desatar o romper cadenas que sólo atan y privan de libertad y amor. Que Dios te bendiga con el coraje necesario para enfrentar mecanismos de opresión, con la paciencia necesaria para poder esperar el resultado del amor, con oídos buenos para poder escuchar el clamor de los necesitados y con buenos ojos para poder ver en el prójimo siempre su presencia.

Que Dios te dé sabiduría para poner las leyes al servicio del ser humano, y no al ser humano al servicio de la ley. Amén.

Armando A. Weiss

Lucas 13,10-17