Martes 27 de agosto

 

Las naciones pondrán su esperanza en él.

Mateo 12,21

En un mundo donde prima el individualismo, el éxito y el poder de unos, el fracaso y la opresión de otros, donde hay muchos excluidos y marginados, en la era de la tecnología y la globalización, donde el materialismo y consumismo forman parte de la vida cotidiana, donde peligra la paz mundial y el planeta por la contaminación, se habla de guerras nucleares por la ambición desmedida del ser humano en su afán de tener más riquezas, conflictos entre distintos países por territorios, petróleo, agua, donde en pleno siglo XXI no somos muy distintos a los cavernícolas, compitiendo y luchando para sobrevivir o dominar…

¿En qué o en quién ponemos nuestra esperanza? ¿En qué o en quién confiamos?

Qué alivio es tener la certeza como cristianos de que el mundo dejará de ser cuando Dios diga basta, y no cuando lo decida el ser humano. Qué alivio es saber que podemos poner nuestra esperanza en Dios, él es quien tiene la última palabra, el que viene a nuestro encuentro, nos rescata, libera, cuida y protege. Porque Dios es amor y no quiere violencia, destrucción ni muerte. Si dejamos que su espíritu nos guíe, todo tiene otro color, y vemos la vida de otra manera, aún, estando inmersos en un mundo complicado y difícil. Podemos vivir con esperanza y una actitud positiva, porque estamos convencidos de que Dios nos bendice con su amor, su paz, su bondad y misericordia infinita ahora y siempre. Amén.

Iris Bender

Mateo 12,15-2