Martes 27 de marzo

 

 

La portera le preguntó a Pedro: ¿No eres tú uno de los discípulos de ese hombre? Pedro contestó: No, no lo soy. … Entre tanto, Pedro seguía allí, calentándose junto al fuego. Le preguntaron: ¿No eres tú uno de los discípulos de ese hombre? Pedro lo negó, diciendo: No, no lo soy. … Pedro lo negó otra vez, y en ese mismo instante cantó el gallo.

Juan 18,17.25.27

 

¿Quién es ése, a quien Pedro niega?

Tremenda mentira del triple traidor.

¿Quién es ése que responde sereno mientras el otro temeroso mira de lejos?

¿Quién es el abofeteado que, sin miedo, defiende su verdad?

¿Quién es ése que, en la noche fría, responde con cálida calma?

¿Quién es ése que, cuestionado por el sumo sacerdote, lo cuestiona todo?

¿Quién es ése que se deja traicionar por su mejor amigo y lo pone como testigo?

¿Quién es, que está por encima de todos aun atado y maltratado?

¿Quién es ese patibulario que camina hacia su muerte preestablecida?

Que Pedro era quien era, lo sabemos, porque es igual a nosotros.

De él, en cambio, casi nada sabemos. Nos quedan, apenas, su palabra y ejemplo.

Permanece esa imagen de integridad absoluta ante un grupo de sacerdotes corruptos, jueces corruptos, religión corrompida por el compromiso con el poder.

Permanece el ejemplo de tu confianza en el Padre celestial que ha prometido que la verdad, la justicia se impondrán sobre la muerte y el pecado.

Permanece tu presencia en nosotros, junto al Espíritu Santo, y por eso repetimos:

¿Quién eres, por Dios, quién eres?

Quizás mañana lo descubramos.

Carlos A. Duarte

Juan 18,12-27