Martes 3 de marzo

 

El amor nunca pasará. Las profecías perderán su razón de ser, callarán las lenguas y ya no servirá el saber más elevado.

1 Corintios 13,8

La profecía no perderá su razón de ser en tanto el ser humano siga insistiendo en desoír la propuesta de Dios de vivir en función de su Reino. Pablo pensaba justamente en que el tiempo de llegada del Reino era el tiempo límite, luego sólo el amor perdurará.

Pero ya en este tiempo el saber no es un mérito y cualquier mentira contada en un medio masivo de comunicación o en una red social es asumida por muchos como una verdad, muchas veces sin siquiera corroborar de dónde sale, para qué me la contaron y quién obtiene un rédito o ventaja con ella…

En los tiempos movidos por el odio valen más las emociones exaltadas de algunos periodistas panfletarios que la palabra sensata de cualquier profeta. Porque el odio, irracional y sin necesidad de argumentos, apela a los miedos básicos del ser humano, miedo al ataque y miedo a la pérdida… así toda persona que no forma parte de mi “normalidad” es un peligro…

Distinto sería imaginar que cada persona que es diferente a mí:es una posibilidad de enriquecer mi mirada del mundo, una posibilidad para ser bendecido por la heterogeneidad con la que Dios nos  ha creado. El encuentro con las distintas personas, sus historias, sus dones, sus sueños es siempre un aprendizaje, pero es sólo posible en el amor, en la predisposición a confiar en la otra persona más allá de todo prejuicio.

Peter Rochón

1 Corintios 13,8-13