Martes 3 de octubre

 

 

Uno de los que estaban sentados con él a la mesa le dijo: Dichoso el que participe del banquete en el reino de Dios.

Lucas 14,15

En los orígenes del Cristianismo, cuando alguien se convertía y se hacía cristiano, dejaba de ser “extraño”. Poco importaba su etnia y su extracción social; allá por donde iba, era recibido y hospedado. La relación con el “extraño” genera una relación fecunda en la medida que revela dimensiones nuevas de la realidad que nosotros no logramos ver. En la medida en que se hace conocido y se establecen relaciones de intercambio, el extraño deja de ser extraño y pasa a ser un hermano, miembro de la comunidad.

Leonardo Boff (“Virtudes para otro mundo posible”), plantea cómo hoy el Occidente ha abordado “la dimensión del otro”; y al visualizarla, nos ayudará a no seguir prolongando el paradigma “los extraños- los otros”.

El “otro” es el que se decide por una opción sexual distinta de la consagrada socialmente.

El “otro” es el afectado por enfermedades como el Sida, el síndrome de Down, mal de Alzheimer u otros, que padecen algún trastorno psíquico.

El “otro” es quien pertenece a otra generación, sobre todo si es un anciano.

El “otro” es el que es considerado iletrado frente al ilustrado.

El “otro” es aquél que pertenece a una clase social distinta- en especial si se trata de clases populares.

El “otro” es el excluido socialmente, producto del proceso de globalización económica- financiera, que por su lógica interna basada en la competitividad y no la colaboración, produce una perversa exclusión social. Vivir la hospitalidad en tan dramáticas condiciones significa abrazar la causa de esas inmensas mayorías humilladas y despreciadas, con el objeto de que sean escuchadas e incluidas en la sociedad.

Finalmente, referirse a “los extraños – los otros” que son todos aquellos que no encajan en los criterios comunes de una determinada vida social, produce sentimiento de extrañeza, recelo y/o miedo.

Los evangelios atestiguan que Jesús fue considerado un extraño por muchas personas, incluso por sus propios familiares.

Ana y Francisco Köstlin

Lucas 14.15-24 (Canto y Fe Nº 335)

Lecturas de referencia; Mateo 8,11; Mateo 22,2-10