Martes 4 de septiembre

 

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Esto afirma el Señor: “Voy a destruir completamente todo lo que hay sobre la tierra”.

Sofonías 1,2

Sofonías es uno de los profetas menores profetizó entre el 640 y el 609 antes de Cristo. Posiblemente fue contemporáneo del profeta Jeremías.

Su predicación estuvo dirigida al pueblo judío que había quedado en el reino del sur conocido como el reino de Judá.

El centro del mensaje de Sofonías es el “día del Señor”. Para los profetas, el día del Señor se refiere a un período específico de tiempo en el que Dios interviene en los asuntos humanos a fin de salvar y juzgar. La mayor parte de la gente en el antiguo Israel creía que en ese día, Dios salvaría y exaltaría a Israel mientras que las naciones enemigas serían destruidas para siempre. Para gran sorpresa de quienes escuchaban, el profeta declaró que el día del Señor, sería un día de condenación hasta para el pueblo de Dios porque habían pecado contra él.

Sofonías iguala el juicio venidero con la eliminación de toda vida en los días del gran diluvio. El catálogo de muerte en Sofonías está dispuesto más o menos en orden inverso al orden original de la creación: la humanidad, los animales terrestres, las criaturas del aire y las del mar (comparar con Génesis 1,20-27).

El profeta advirtió a la gente que no podría comprar una escapatoria del juicio. Ni la plata ni el oro la protegerían de la ira de Dios. El pueblo complaciente de Jerusalén pretendía que Dios no haría ni bien, ni daño. Sencillamente, esperaban que Dios no hiciera nada. Pero, los juicios divinos revelan que Dios obra activamente para asegurar que habrá un futuro para su pueblo fiel.

Sofonías aclara que el juicio de Dios no es sólo punitivo sino también correctivo. Dios extiende una promesa de proteger a quienes lo buscan. El día del Señor es más que el fin del mundo. Es el comienzo del futuro establecimiento del reino de Dios, que durará para siempre.

Julio Strauch

Sofonías 1,1-9