Miércoles 5 de julio

 

 

Pablo y Bernabé dijeron; “Señores, ¿Por qué hacen esto? Nosotros somos hombres, como ustedes. Precisamente hemos venido a anunciarles la Buena Noticia, para que ya dejen estas cosas que no sirven para nada, y se vuelvan al Dios viviente, que hizo el cielo, la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos.”

Hechos 14,15

¿Existe Dios? Otra fábula cuenta que un hombre fue a una barbería a cortarse el cabello y entabló una conversación con el barbero. En un momento, éste le dijo: -“Yo no creo que Dios exista”. “¿Por qué dice esto?, preguntó el cliente. “Porque si Dios existiese no habría tanto dolor, tanto sufrimiento, tantos enfermos y niños abandonados…

El cliente se quedó pensando, pero no respondió, para evitar una discusión. Pero cuando salió del negocio y vio un hombre con barba y cabello largo, entró nuevamente a la barbería y dijo: “Los barberos no existen”. “¿Cómo? ¿Y yo qué soy?” Si los barberos existieran, no habría personas con el pelo y la barba tan larga como aquel hombre, acotó el cliente.

¡Ah! – dijo el barbero: “El problema es que las personas no vienen a mí”.

¡Exacto! – dijo el cliente. “Dios existe. Sucede que las personas no van a él. Por eso hay tanta miseria y tanto dolor….”

En nuestro texto, Pablo y Bernabé, después de haber sanado a un cojo de nacimiento (gracias a su fe), fueron confundidos con dioses. Bernabé fue tomado por el dios Zeus y Pablo por el dios Hermes. Cuando Pablo y Bernabé se dieron cuenta se rasgaron la ropa en señal de indignación

“Señores: Nosotros somos hombres, como ustedes. Vuélvanse al señor y Dios, al creador de todo cuanto existe. Porque él es el que manda la lluvia y la buena cosecha; él es el que da lo suficiente para que coman y estén contentos” (V.7)

Tal vez sea hora que dejemos de “endiosar” a santos, sanadores, milagreros etcétera para reconocer a Dios como nuestro único y verdadero Señor.                                                                     

Stella Maris Frizs

Hechos 14,8-20