Martes 7 de febrero

 

 

Jesús envió a sus discípulos a anunciar el reino de Dios y a sanar a los enfermos. Les dijo: No lleven nada para el camino: ni bastón, ni bolsa, ni pan, ni dinero, ni ropa de repuesto.

Lucas 9,2-3

El mensaje de despojarnos de lo material se menciona infinidad de veces en las Escrituras. Parece que necesitamos que se nos repita una y otra vez para que comprendamos que, además de las posesiones materiales, existen otras cosas  fundamentales como nuestra palabra, nuestro ejemplo de vida, nuestra fe.

Sin embargo, no todo lo material es superfluo e inútil. Puede producirnos alegría y bienestar y ayudar a nuestro desarrollo personal. Pues encontrar las cosas que nos gustan también es una forma de conocernos y querernos. Paso importante para respetar y querer a los demás.

En el Hemisferio Sur estamos en plena época de vacaciones de verano. Quien puede viajar prepara su equipaje: valijas, bolsos, juguetes, sombrilla. Eso es lógico que ocurra cuando se trata de un viaje de descanso. Pero acá nos estamos refiriendo al viaje de la vida. Reflexionemos qué podemos sumar a lo material.

Nos podemos apoyar en un bastón para caminar con mayor seguridad. Pero también hay gente que camina junto a nosotros a quienes podemos brindar sostén. Detengámonos a reconocerla y ofrezcamos nuestro “bastón espiritual”.

Agreguemos a la comida: manifestaciones de fe, ejemplos de solidaridad, gestos de tolerancia. Son alimento para nuestra propia vida de cristianos.

No dejemos que nuestras metas se reduzcan a la obtención de dinero. Además, busquemos algo de mayor valor: verdad, esperanza, armonía y paz.

A la ropa podemos sumar mensajes cálidos y significativos que abriguen las almas. Mensajes llenos de afecto, luz y consuelo que alejan el frío de los corazones.

Señor, ayúdanos a que logremos estos “agregados”, sumando siempre tu presencia. Así será más convincente el anuncio que hagamos de tu reino y nuestra ayuda a los enfermos será más eficaz.

Magdalena Krienke de Lorek

Lucas 9,1-9