Martes 9 de mayo

 

 

Toquen la trompeta en el monte Sión; den el toque de alarma en el santo monte del Señor. Tiemblen todos los que viven en Judá, porque ya está cerca el día del Señor: día de oscuridad y tinieblas, día de nubes y sombras.

Joel 2,1-2

Una vez más estamos invitados a reflexionar la palabra de Dios de la mano del profeta Joel, uno de los “profetas menores” que profetizó en Judá.

Las palabras de Joel aquí son intencionalmente terribles y temibles pues quiere que quienes lo escuchan tiemblen al escuchar lo que anunciará: la llegada del día del Señor, un día de oscuridad y de tinieblas, un día con nubes y sombras. Un día oscuro, sin luz, sin sol, sin claridad. Un día en el que el Señor intervendrá en la Historia y marcará un cambio radical en ella. Un día que marcará un antes y un después.

Ese día será anunciado con trompetas en Sión. Justo en Sión, monte santo y sagrado para el pueblo de Israel. Lugar físico que denota poder, seguridad y presencia de Dios. Indicaba la ciudad de David y el lugar del templo construido a Dios. Representa la identidad del pueblo de Israel como pueblo, y describe su fe en ese Dios, que se manifiesta en la Historia para cambiarla, para mejorarla, para escribirla como una historia conjunta entre un pueblo que tiene fe y el Dios de su fe. En ese lugar sagrado, se tocarán las trompetas. Instrumento con significado profundo en la Biblia y en la historia de la construcción de Israel como pueblo; en la conquista, al sonar las trompetas, cayeron los muros de Jericó. Las trompetas suenan para anunciar, son el preludio de algo que vendrá. Las trompetas aquí anunciarán el día del Señor justamente en el monte del Señor.

Joel, que en el texto de ayer exhortaba al recuerdo, ahora nos exhorta a estar preparados para ese día que llegará para todos. Se condenará la altivez humana y el Señor será exaltado y cumplirá sus promesas. Será un tiempo de salvación para los que tienen fe. Amen.

Karla Steilmann

Joel 2, 1-11