Miércoles 10 de enero

 

 

Vayan y tomen posesión de la tierra que yo, el Señor, juré dar a los antepasados de ustedes, es decir, a Abraham, Isaac y Jacob, y a sus descendientes.

Deuteronomio 1,8

Dios mismo le pide al pueblo hebreo que vaya y tome posesión de la tierra prometida.  Dios siempre cumple lo que promete. La Biblia toda, una y otra vez, insta al pueblo de Dios a mirar para atrás y ver cómo en el pasado Dios siempre cumplió con sus promesas.

La rememoración histórica de cómo Dios salva, bendice y protege, es sumamente importante a la vivencia de la fe. ¿Por qué?  Porque, en medio de las dificultades del presente y del futuro mediato o inmediato, recordar cómo Dios hubo actuado en el pasado nos ayuda a seguir poniendo nuestra confianza en él. Un lindo ejemplo es leer cómo en los Salmos se recuerda y se alaba a Dios por la liberación de Egipto.

Y esta es la clave: si Dios nos hubo ayudado, salvado y protegido en el pasado, lo seguirá haciendo en el futuro. Esto es justamente lo que dice Pablo en Romanos 8,32: Si Dios no nos negó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó a la muerte por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos también, junto con su Hijo, todas las cosas? Esto es lo que ciertamente rememoramos en la Santa Cena cuando escuchamos las palabras de Jesús: hagan esto en memoria de mí.

Y esta es mi propuesta de hoy: hagamos el ejercicio de recordar cómo Dios nos ha salvado y protegido en el pasado ¡y demos gracias por ello! Esto nos ayudará a encarar mejor nuestro presente y futuro.

Sergio A. Schmidt

Deuteronomio 1,1-18