Miércoles 18 de enero

 

 

El Hijo del hombre tiene autoridad sobre el sábado.

Lucas 6,5

 

El año pasado en nuestra misión recibimos la visita de Félix. Félix es cubano y miembro de una Iglesia Adventista. Nos visitó en uno de nuestros estudios bíblicos. Como era de esperar, salió el tema del sábado. Aquella noche tuvimos un tiempo muy fructífero de meditación.

Lamentablemente, Félix nunca volvió a visitarnos, pero esta visita generó muchas preguntas en nuestra misión. El resultado fue un gran incentivo en el estudio de la Biblia: durante bastante tiempo hubimos estudiado y meditado la carta de Pablo a los Gálatas, carta tomada por Pablo como base para su gran Carta a los Romanos. El eje central fue meditar sobre nuestra libertad en Cristo.

Los evangelios nos narran cómo Jesús constantemente hacía milagros en sábado. Los fariseos también constantemente se enojaban con Jesús por no respetar dicho día. Pero Jesús afirma que él es el Señor del sábado. Jesús cuestiona el legalismo de los doctores fariseos. El deber del amor es más importante y debe anteponerse a la observación material del sábado. En otras palabras: el legalismo, por el legalismo mismo, no sólo mata toda libertad cristiana sino que, a su vez, es completamente inútil a la fe.

El gran apóstol Pablo lo dejó muy claro cuando escribió: ¿Por qué, pues, viven como si todavía fueran del mundo, sometidos a reglas tales  como: ‘No toques eso, no comas aquello, no lo tomes en tus manos’? Es verdad que tales cosas pueden parecer sabias, porque exigen cierta religiosidad y humildad y duro trato del cuerpo, pero son cosas que no honran a nadie, pues sólo sirven para satisfacer los deseos puramente humanos. (Colosenses 2,20-23)

 

Sergio A. Schmidt

 

Lucas 6, 1-11