Miércoles 25 de diciembre

 

Navidad

Mi alma alaba la grandeza del Señor, mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador…Dios tiene siempre misericordia de quienes lo reverencian.

Lucas 1,46,47 y 50

Ayer la cristiandad en sus diferentes tradiciones, celebró la llegada de Dios a nuestra vida: por eso llamada la Noche Buena.

¡Qué hermoso es ver llegar por las colinas al que trae buenas noticias de paz, al que anuncia la liberación y dice a Sión: “Tu Dios es rey”!

Ya llegó. Jesús el Hijo de Dios, está en medio nuestro. Con su palabra, cuando compartimos nuestra comunidad en amor y respeto. Cuan-do vivimos su amor en el día a día.

¡Escucha! Tus centinelas levantan la voz y a una dan gritos de triunfo, porque ven con sus propios ojos cómo vuelve el Señor a Sión.

A veces parece que estamos solos. No es así. En cada rincón de la tierra se escuchan las voces que anuncian: ¡ha llegado Emanuel, “Dios con nosotros”!

¡Estallen en gritos de triunfo, ruinas de Jerusalén, porque el Señor ha tenido compasión de su pueblo, ha liberado a Jerusalén!

Hoy es Navidad. Dios ha reestablecido a los cansados y afligidos. Le ha sacado la carga del pecado a cada uno. Es motivo de alabanza y gratitud.

El Señor ha mostrado su poder a la vista de todas las naciones. Por toda la tierra se sabrá, que nuestro Dios nos ha salvado. (Isaías 52,7-10)

Con nuestro testimonio y el anuncio con alegría del Evangelio, y vivir conforme a las enseñanzas de Jesús, todas las naciones lo verán y toda la tierra lo sabrá, y brotarán la alabanza y gratitud.

Everardo Stephan

Salmo 96,1-3.11-13; Isaías 9,1-7; Isaías 52,7-12; Tito 2,11-14; Lucas 2,1-14; Agenda Evangélica: 2 Samuel 7,4-6.12-14a