Miércoles 29 de agosto

 

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Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, ha nacido de Dios. Todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él.

1 Juan 5,1

Erich Fromm ha escrito un libro llamado “El arte de amar”. En ese libro Fromm despedaza las ilusiones de un amor fácil o de un amor que se mantenga sólo en el tiempo. Fromm insiste en que amar es una tarea permanente, que implica un esfuerzo serio con uno mismo y con el otro que es, necesariamente, diferente. Es como entrenar para hacerlo mejor cada vez. El arte de amar implica dedicación continuada, aprendizaje permanente y la necesidad de no tomarme demasiado en serio. Cuando me tomo demasiado en serio provoco altercados haciendo de mis tendencias o necesidades cuestiones graves que entorpecen la flexibilidad necesaria para construir relaciones duraderas. Es importante aplicar esta enseñanza en nuestra vida de todos los días, en casa, en el trabajo, en la sociedad, en la comunidad. Evidentemente no puedo amar a todos o construir relaciones duraderas y confiables con muchas personas, pero puedo practicar al menos el respeto, la escucha activa y la empatía para evitar la tentación de hacer del otro un objeto, negando su carácter de persona. Entablar una relación yo-tú implica poner todo lo que soy en juego sin dejar que el egoísmo y el deseo personal hagan del otro sólo un medio, una cosa, para obtener lo que quiero. En las comunidades, en el encuentro repetido con alguien que veo y me ve, que conozco, es muy importante recuperar la advertencia de Juan. Cuando me resisto por cuestiones ideológicas, raciales… a procurar una relación de mutua bendición caigo bajo el juicio de Dios: cómo voy a amar a Dios a quien no veo cuando renuncio a construir relaciones de respeto y de persona a persona con quienes convivo. Mi propia seguridad de que una hermana, un hermano no ama a los demás, o no comparte mis ideas no me libra de la búsqueda de encontrar caminos para amarlo, sin sacrificar el amor por los que sufren actitudes violentas o son dejados de lado. Todos los que hemos sido amados por Dios tenemos la tarea de enfrentar el arte de amar.

Que el Espíritu nos guíe.

Juan Carlos Wagner

1 Juan 5,1-5