Miércoles 30 de agosto

 

 

Si vienes con nosotros, compartiremos contigo todo lo bueno que el Señor nos conceda.

Números 10,32

Al retirarse del campamento junto al monte Sinaí, Moisés pide a su suegro que los acompañe y le dice que “compartirán con él todo lo bueno que el Señor nos conceda”.

Qué propuesta más alentadora: “compartir todo lo bueno que el Señor conceda”.

Te propongo hacer un balance de tu vida en una hoja de dos columnas. A la izquierda anotá: “todo lo bueno que el Señor te concedió”, y a la derecha: cómo, cuándo y con quién lo compartiste.

¿Puedo suponer que te quedan unos cuantos huecos a la derecha?

Ahora, hagamos otro ejercicio interesante: teniendo en cuenta las experiencias positivas con tu Dios, te sería muy útil encontrar rápidamente la forma de compartir con otros todo ese capital de experiencias. Lo que seguramente no será fácil, pero que te beneficiará muchísimo.

Hay algunos ejercicios adicionales que harán aún más interesante esta experiencia:

  1. Si a la izquierda no pudiste anotar mucho, posiblemente estás cometiendo algunos errores: o no sabes “leer” en tu vida las intervenciones del Señor por no haberte ejercitado en ello, o por pensar tantas veces que “toda tu vida sólo depende de ti”, cosa que también es un error.
  2. Si a la derecha hay huecos, la pregunta es: cómo “compartir” esas experiencias.

Puede ser que puedas hablar de ellas, pero también es posible que otra persona encuentre a tu Señor porque quedó impresionada de la presencia de Dios en tu vida, o que puedas lograr que otros vivan lo mismo y tengan a su vez una experiencia valiosa con Dios.

Sea como te hubiere ido con este ejercicio, te propongo que te ejercites en invitar a otros a seguir con nosotros el camino en la congregación para compartir con él todo lo bueno que el Señor nos conceda.

Winfried Kaufmann

Números 10,11-36