Miércoles 7 de noviembre

 

Entonces los veinticuatro ancianos que estaban sentados en sus tronos delante de Dios, inclinaron su rostro y adoraron a Dios.

Apocalipsis 11,16

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El Apocalipsis en su lenguaje simbólico está lleno de números, visiones, reminiscencias del Antiguo Testamento, imágenes y alegorías de ángeles, bestias y cataclismos, pero todo va confluyendo en el nuevo tiempo que Dios trae para el pueblo fiel.

Nº 24: ¿será la sumatoria de las doce tribus de Israel y los doce apóstoles? Si es así, cada uno a su tiempo ha tenido una fuerte incidencia en el desarrollo del pueblo de Dios en medio de reinos e imperios que competían entre sí, teniendo como rehenes a los pueblos y al pueblo de Dios. La herramienta de las tribus de Israel eran las tablas de la ley. La herramienta de los doce apóstoles era el seguimiento a Cristo crucificado y resucitado.

Los veinticuatro ancianos del Apocalipsis tienen esa memoria histórica y de fe, y ahora se inclinan ante Dios, reconociendo que Dios es el único quien puede sostenerlos y fortalecerlos. De esa manera podrán enfrentar todo lo que se opone a la voluntad de Dios. En medio de la persecución, el pueblo fiel ora y alaba a Dios con humildad y sencillez de corazón.

Hagamos nuestra la oración de estos veinticuatro ancianos que decían:

Te damos gracias, Señor Dios todopoderoso, el que eres, y el que eras [y el que has de venir], porque has tomado tu gran poder y has comenzado a reinar. (Apocalipsis 11,17).

Wilma E. Rommel

Apocalipsis 11,15-19