Miércoles 8 de noviembre

 

 

Juzgaré a cada uno de ustedes, israelitas, de acuerdo con sus acciones.

Ezequiel 33,20

Una de las actitudes del ser humano es el juzgar. Juzgar sin demasiada información ni búsqueda de verdad. Una de las características es la rapidez en opinar y sentenciar sobre otros. Sin embargo, nos volvemos lentos cuando se trata de nuestra persona.

El profeta es muy claro con lo que expresa, alertando al pueblo sobre el comportamiento y relación con los demás.

¿Sabremos escuchar lo que nos dice?

Así como es fácil criticar a otros, también lo es justificar nuestras acciones, nuestros errores, nuestras culpas.

Ezequiel nos invita a ser conscientes de nuestra vida, a reflexionar y buscar la bondad y el amor de Dios, quien nos juzgará por lo último que hagamos. 

¿Has pensado en lo que hiciste ayer, o en el comienzo de este día?

Que sea nuestra fe lo que nos presente delante de Dios Padre, para que las acciones sean el modo visible de compartirla y vivirla. Dejemos que las buenas acciones y el servicio al otro sea lo que nuestro Señor tenga para evaluarnos. Dejemos que él nos guíe.

¡Adelante! Una buena acción cada día, te alienta, te fortalece, te muestra como verdadero hijo o hija de Dios.

Señor, que la fe, la esperanza y tu palabra, guíen mis pasos cada día, y te pido, no tomes en cuenta lo erróneo en mi vida. Sostenme en tus manos, para realizar las buenas acciones que tu justicia alcanzará. Amén.

Noemí Loose

Ezequiel 33,10-20